Trataré de responder muy brevemente a los mails y comentarios que preguntan por el futuro de la editorial independiente que, gracias a los arbitrios de Damián Tabarovsky, construyó el que tal vez sea el catálogo de literatura latinoamericana más interesante de los últimos años.
Efectivamente, como ya mucha gente sabe, los inversores de la editorial han puesto la marca y el catálogo en venta (que tiene en su fondo editorial títulos de autores como Fogwill, Villoro, Bizzio, Nielsen y Correas, entre tantos otros). Piden una cifra con cinco ceros. Y en los últimos días casi todas las editoriales de capitales extranjeros estuvieron sondeando el precio y las condiciones, y evaluando los beneficios de adquirir una marca prestigiada que no acarrea grandes deudas y cuyo catálogo tiene una movilidad mayor que el de los sellos literarios de la competencia.
Por ahora, a pesar de los muchos interesados, no hay mayores novedades, y los empleados de las diferentes áreas del sello (editorial, prensa, comercialización) siguen en sus funciones.
6 responses so far ↓
1 marcela // ago 30, 2008 at 13:50 pm
yo creo que tabarovsky fue el responsable de hundirla. todo el catalogo prestigioso que nombrás, lo armó su editor anterior, Damián Ríos.
2 funes // ago 30, 2008 at 22:11 pm
Yo espero que no la compre un gran sello y esconda las películas de los libros menos “vendidos” como ha pasado en otras ocasiones…
3 saturnino // ago 31, 2008 at 19:32 pm
Tenés más data? Please, agregá lo que vaya surgiendo.
Interzona es un caso testigo de lo que puede pasar con las editoriales “independientes” al llegar a cierto estadio de desarrollo.
4 Maguila // sep 1, 2008 at 13:28 pm
Esperemos que el que la compre respete la línea estratégica (si es que de eso se trata) de incorporar al catálogo buena literatura. Y si la compra algún gigante y empieza a poblarlo de Best Sellers o cosas así que salden lo que hay. El mercado editorial se volvió loco, subieron de nuevo los precios como si hubiese demanda excedente.
5 Celeste // sep 1, 2008 at 18:44 pm
Saturnino Interzona es un caso testigo de lo mal que se manejan las editoriales chicas y las tramoyas de sus editores. Interzona se empezó a hundir con los manejos de Ríos. Después con Tabarovsky se hundió del todo porque el tipo empezó a publicar a sus amigos y a cobrar ediciones. No jodan. No es que el sistema se come a los editores chicos. Son los muñecos que llegan a ocupar algún cargo los que arruinan todo.
6 Fabián // nov 11, 2008 at 19:59 pm
La verdad es que el cierre de actividades de Interzona simboliza el auténtico estallido de una burbuja dentro de nuestro ámbito cultural, desde el punto de vista de los excesivos elogios provenentes de una gran parte de nuestra crítica periodística (lo suplementos culturales de los medios más masivos) y universitaria, no así de sus lectores (¿quién regala un libro de Dani Umpi, si no es con el fin de hacer una broma?) . La verdad es que Interzona publicó algunos títulos buenos en un comienzo (Filloy, Marosa di Giorgio), y otros de autores no tan muy buenos, con un gran desconocimiento instrumental del lenguaje, al final (pero sí con una gran repercusión). La estrategia (¿de los medios, de la empresa?) fue más publicitaria (“el arte como provocación”) que sustancial: suponer que todos los escritores que se publicaban allí eran genios silenciados por un aparato cultural cruel, (“adelantados a su época”). Además era cómoda, las notas periodísticas no hablan demasiado de las obras en sí, pero en cambio sí se explayaban sobre la vida de los autores supuestamente malditos (Rimbaud fue mucho más que una persona de una elección sexual contraria a la moral hipócrita de su época, que se fue a vivir al África). Como algunos de los primeros títulos que Interzona publicó eran muy buenos, y a la luz de sus artículos periodísticos, es lógico echarle una enorme porción de la culpa a Damián Tabarovsky, quien además de no demostrar nunca una excesiva profundidad, se ha dedicado siempre a ensalzar la vanguardia más vana, como un valor en sí mismo y no en función de papel en la historia de la literatura (como si ahora tuviésemos que escribir como Tristán Tzara). De todas formas, me parece que el tema esencial son los medios y la construcción de supuestas revoluciones literarias que no conmueven a nadie, y para colmo están sustentadas en el gusto de unos nenes bien amantes de las reuniones sociales, y de escritores que solo quieren figurar. ¿Quién puede creer que “Las aventuras del señor maíz” es un libro que deba ser leído? (Washington Cucurto es un caso interesante de estudio y nada más, algo atípico. Quizás deba ser reeditado en la colección “Los Raros” del siglo que viene). Creo que una de las marcas de época de nuestra cultura es la sección “Gritos y susurros” , del suplemento ADN. decimeorlando@yahoo.com
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