Te invito a venir a ver si seguís sosteniendo lo mismo. Lo tuyo es de un prejuicio atroz. Ni siquiera me conocés, ni conocés mi trabajo y adjetivás de esa manera. Comentarios como el tuyo me dan más ganas de generar proyectos.
Un fuerte abrazo, l.
Aunque no te conozco, mi “prejuicio atroz” no tiene que ver que tus conocimientos de filosofía ni con tu calidad de docente. Mi “prejuicio atroz” tiene que ver con la idea de tentar gente snob, desde su mismo snobismo. Seguramente si decís que vas a hablar de filosofía no tengas tantos interesados como si decís que se llegará a la filosofía desde el vino o al revés. Esa vuelta marketinera confunde todo en una misma copa. Hace unos días el dueño de esa libreria dijo que si los libreros (o “la gente de la cullllltura) quieren ganar guita que se dediquen a vender calefones. Plantear esos talleres (aunque sea desde el conocimiento, entendé que no te descalifico a vos como docente y/o filósofo) ¿no es vender calefones más chetos? Un abrazo.
Me parece que no tenés mucha idea del concepto de s.nob que estás aplicando. Lo que yo planteo es hacer un cruce conceptual, sólo eso. Un snob es una persona carente de nobleza -de ahí el término- que de alguna u otra manera le interesa pertenecer a determinados círculos o acceder a esa nobleza de la que carece. La finalidad puede ser diversa e incluso crítica, como el dandismo del Siglo XVIII y XIX -cuyo acceso es irónico, sino pensemos en Brummel o en Barbey, hoy quizás en Sebastian Horsley. Por otra parte, como no conocés el tipo de clases de filosofía que doy y hablás desde un supuesto -inferís que más gente vendría si lo hago desde el vino, lo cual empíricamente no es así, viene incluso gente no toma vino- y llegás a una conclusión tremendamente errada (“vender calefones”). Igual, me interesa deconstruir tu argumento porque que revela algunas problemáticas con las que se maneja la cultura argentina. El proyecto de Eterna Cadencia en medio del paupérrimo panorama cultural argentino -donde nadie innova, aun a riesgo de soportar lo tilden de snob precisamente por innovar- es valiosísimo, ojalá hubiera más librerías/editoriales así. En síntesis: si vinieras a la clase de Nietzsche te darías que cuenta que lo que planteo es un ejercicio de pensamiento y, de paso, beber un buen vino -si querés, un capricho mío o un acto de resistencia hedonista, quizá ambas en forma simultánea, ya que no pienso en forma binaria. Un abrazo, l
¿Perdón, Luis, pero hace unos meses no saliste en una entrevista a los snobs más “exitosos” del ambiente?
“altamente snob” te reconocías
¿Te sacaron de contexto?
A mí me pareció coherente este entrecruzamiento que vas a hacer en Eterna Cadencia siguiendo la publicación de esa nota de hace unos meses nomás…
¿No fue en Crítica?
Saludos
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5 responses so far ↓
1 parisi // feb 5, 2009 at 13:33 pm
Esto es tan snob como patético.
2 ldf // feb 8, 2009 at 21:37 pm
Te invito a venir a ver si seguís sosteniendo lo mismo. Lo tuyo es de un prejuicio atroz. Ni siquiera me conocés, ni conocés mi trabajo y adjetivás de esa manera. Comentarios como el tuyo me dan más ganas de generar proyectos.
Un fuerte abrazo, l.
3 parisi // feb 9, 2009 at 17:16 pm
Aunque no te conozco, mi “prejuicio atroz” no tiene que ver que tus conocimientos de filosofía ni con tu calidad de docente. Mi “prejuicio atroz” tiene que ver con la idea de tentar gente snob, desde su mismo snobismo. Seguramente si decís que vas a hablar de filosofía no tengas tantos interesados como si decís que se llegará a la filosofía desde el vino o al revés. Esa vuelta marketinera confunde todo en una misma copa. Hace unos días el dueño de esa libreria dijo que si los libreros (o “la gente de la cullllltura) quieren ganar guita que se dediquen a vender calefones. Plantear esos talleres (aunque sea desde el conocimiento, entendé que no te descalifico a vos como docente y/o filósofo) ¿no es vender calefones más chetos? Un abrazo.
4 ldf // feb 10, 2009 at 9:24 am
Me parece que no tenés mucha idea del concepto de s.nob que estás aplicando. Lo que yo planteo es hacer un cruce conceptual, sólo eso. Un snob es una persona carente de nobleza -de ahí el término- que de alguna u otra manera le interesa pertenecer a determinados círculos o acceder a esa nobleza de la que carece. La finalidad puede ser diversa e incluso crítica, como el dandismo del Siglo XVIII y XIX -cuyo acceso es irónico, sino pensemos en Brummel o en Barbey, hoy quizás en Sebastian Horsley. Por otra parte, como no conocés el tipo de clases de filosofía que doy y hablás desde un supuesto -inferís que más gente vendría si lo hago desde el vino, lo cual empíricamente no es así, viene incluso gente no toma vino- y llegás a una conclusión tremendamente errada (“vender calefones”). Igual, me interesa deconstruir tu argumento porque que revela algunas problemáticas con las que se maneja la cultura argentina. El proyecto de Eterna Cadencia en medio del paupérrimo panorama cultural argentino -donde nadie innova, aun a riesgo de soportar lo tilden de snob precisamente por innovar- es valiosísimo, ojalá hubiera más librerías/editoriales así. En síntesis: si vinieras a la clase de Nietzsche te darías que cuenta que lo que planteo es un ejercicio de pensamiento y, de paso, beber un buen vino -si querés, un capricho mío o un acto de resistencia hedonista, quizá ambas en forma simultánea, ya que no pienso en forma binaria. Un abrazo, l
5 funes // feb 10, 2009 at 11:52 am
¿Perdón, Luis, pero hace unos meses no saliste en una entrevista a los snobs más “exitosos” del ambiente?
“altamente snob” te reconocías
¿Te sacaron de contexto?
A mí me pareció coherente este entrecruzamiento que vas a hacer en Eterna Cadencia siguiendo la publicación de esa nota de hace unos meses nomás…
¿No fue en Crítica?
Saludos
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