Amélie Nothomb nació en Kobe, Japón, en 1967, y vivió parte de su vida entre China, Bangladesh, Birmania, Laos y Nueva York. Es hija del embajador de Bélgica en Roma. Se considera a sí misma una grafómana: vive recluida en un pequeño departamento donde pasa sus horas escribiendo. Y lo hace, además, a mano: no tiene computadora y tampoco sabe utilizarlas. Publica, desde 1995, una novela por año. Sus libros suelen ocupar por meses los ránkings de libros más vendidos en Europa. Si bien, como dice, escribió siempre, su primera novela publicada fue Higiene del asesino, que vendió 350 mil ejemplares en 1992. La consagración definitiva le llegó en 1999, con Estupor y temblores, que alcanzó los 450 mil ejemplares, obtuvo el Gran Premio de Novela de la Academia francesa, y fue adaptada al cine en el 2003. Desde entonces sus libros son traducidos a 23 idiomas.
– Nació en Japón, es hija de padres belgas, y es la más joven y exitosa escritora de las letras francesas. ¿A qué cultura siente que pertenece?
– Soy belga, pero no pertenezco a ninguna cultura en particular. Y creo que estoy muy bien así.
– Suele describirse como “grafómana”. ¿Qué significa escribir para usted?
– Bueno, empecé a escribir a los 17 años, y no paré desde entonces. Rápidamente, la escritura llegó a ser todo. Hoy puedo decir que es –literalmente– mi vida.
– Muchos escritores adoptan métodos de trabajo. ¿Cuál es el suyo?
– Mi método es escribir siempre, todo el tiempo. Aún cuando no escribo, lo estoy haciendo en mi cabeza.
– Borges dijo algo parecido. ¿Ha leído literatura argentina?
– He leído a Borges, por supuesto. Pero a nadie más. El resto es deuda pendiente. Espero sepa disculparme por esto.
–¿Cuáles son sus orígenes literarios?
– Tuve una infancia y una adolescencia solitarias, así que leí mucho. Me formé, sobre todo, leyendo a los grandes clásicos franceses de la biblioteca paterna: Stendhal, Baudelaire, Flaubert, Diderot, Colette. Pero la lectura no me llevó a escribir. El libro que me incitó fue “Carta a un joven poeta”, de Rilke.
–No es habitual que una escritora tan joven publique tanto. A esta altura, ¿cuáles son sus libros que más le gustan?
– La verdad, ninguno.
– Cuando era pequeña vivió en una residencia para hijos de diplomáticos con George Bush Sr., el padre del actual presidente de los Estados Unidos, ¿qué recuerda de esa época?
– Entre 1972 y 1975 viví encerrada en el ghetto de San Li Tun, en Pekín, en China Popular. Allá, toda la comunidad extranjera estaba encarcelada, entre ellos George Bush padre, y yo. No fueron los mejores momentos de mi vida, y con los recuerdos que tengo de ésa época escribí mi novela “El sabotaje amoroso”.
– ¿Qué opina del mundo que empezó a diseñarse después del 11 de septiembre del 2001?
– Que el apocalipsis parece estar cada vez más cerca. Por eso, creo que éste es el verdadero tiempo de vivir.
– En “Higiene del asesino” cita implícitamente conceptos sartreanos fundamentales, aunque Sartre mismo no queda muy bien parado. ¿Cree, como él, en el compromiso del escritor?
– El compromiso es inevitable pero no proviene de la voluntad del escritor. Está, a pesar suyo. De todas maneras, creo que los escritores no tenemos casi ningún poder.
– Muchos afirman que los temas de la literatura son siempre los mismos. A lo sumo, cinco o seis ¿Cuál es el suyo?
– Yo tengo uno solo. Mi único tema, el fundamental, es el enfrentamiento entre los seres humanos.
– Se dice que si no fuera por usted y por Michel Houellebecq, la literatura francófona estaría muerta. ¿Se conocen?
– Sí, lo conozco. Y valoro lo que escribe. Pero no son sus novelas las que me llevo a la cama para leer antes de dormir.
Por Maximiliano Tomas para la revista Noticias, enero de 2004 –una versión alternativa apareció más tarde en la revista Ñ.
Esta es la única entrevista que la autora concedió a un medio argentino hasta la fecha.
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1 Diego // dic 21, 2006 at 9:21 am
Está buena la entrevista. Desde hace un tiempo que vengo con ganas de leer algo de ella.
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