“Si en algo me marcó fue en saber que había una diferencia enorme entre escribir más o menos bien -saber contar bien una historia- y el uso que uno hacía del lenguaje castellano. Además de saber contar la historia había que dominar la herramienta hasta el final. Tomás dominaba la herramienta, tenía pleno dominio. Siempre citaba el prólogo de Música para Camaleones de Truman Capote. Capote decía en ese prólogo que escribía desde los ocho años y que un día había descubierto la diferencia entre escribir bien y hacer arte. Tomás era un tipo que se había entregado a la escritura, si había un dueño de Tomás eran las palabras. Se había entregado a eso con dedicación. Creo que escribió hasta el final.” (Leila Guerriero).
Acá, la desgrabación completa del homenaje a TEM en Eterna Cadencia.
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1 AEZ // feb 17, 2010 at 19:04 pm
Sí que escribió hasta el final. Lo cuenta uno de sus hijos, Gonzalo, el fotógrafo de Página/12, en el “Radar” de homenaje que salió el 7 de febrero. Lástima que no lo publicaron en el puntocom -o yo no lo encontré-, pero decía, más o menos, que lo llevaron a la playa, vio el mar un rato (de ahí la foto de tapa en ese mismo suplemento) y dijo: “Ya está. Vamos a casa que debo seguir escribiendo”.
Cuánto nos dio.
Zoabra.
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