“La basura representa, desde el comienzo, el costado patológicamente violento de la cultura argentina. En Viñas, en Dar la cara, Pelusa y Beto intentan su primera relación sexual en un incinerador. El escenario de Operación masacre de Rodolfo Walsh (y los fusilamientos que ese libro investiga) son los basurales de José Leon Suárez. La dictadura militar –como todo régimen genocida– debió decidir, además de cómo matar, qué hacer con los restos de la matanza, con los cadáveres: tirarlos al río, embolsados, o emparedarlos en las autopistas que comenzaban a atravesar Buenos Aires en la década del setenta”.
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1 Mx // jul 8, 2010 at 1:31 am
Yo saco la basura a la calle
envuelta con papel y cuidado.
Quedan allí mezcladas, las sobras de la vida,
cáscaras del tiempo y recortes del alma.
Las dejo en la vereda con tristeza
porque son restos de fruta, de comida,
y de literatura
con las cuales
uno jugó a vivir, o se creyó existente.
Y también porque, acaso sin nosotros saberlo,
alguien nos haya envuelto
con papeles de cielo, con nubes de cuidado
y estamos a la orilla del universo
y nadie nos despide.
Yo saco la basura, la dejo en la vereda,
y le digo: Adiós.
Jorge Calvetti
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