“Un pensamiento. Cuando la red empezó a poblarse de noticias sobre la muerte de Fogwill -más allá de un cable idiota en el cual el redactor había considerado pertinente subrayar que los hijos del muerto son profesionalmente exitosos-, circularon los lugares comunes: “el zarpado”, “el provocador”. Es comprensible. Pero es también una forma de normalizar y hacer soportable lo que nos dice, o nos decía. Fogwill pensaba contra los lugares comunes que más nos simpatizan. La primera reacción es “qué hijo de puta, habló contra el aborto”. O “contra el escritor X”. O “contra las políticas de derechos humanos”. La segunda reacción es, o debería ser: ¿no será posible pensar esos temas, y cualquier otro? Aún para saber que, finalmente, teníamos razón. Fogwill nos enfrentó a la evidencia de que uno, la mayor parte de las veces, elije repetir el eslogan de turno antes que pensar.”
3 responses so far ↓
1 Paulin // ago 24, 2010 at 1:59 am
Era una máquina de romper lugares comunes Fogwill. Hace dos años compré Los libros de la guerra , intrigado por esta personalidad tan compleja de la cúal salieron obras que atesoro en la biblioteca y quede impactado por la vehemencia que tenia para defender posturas no políticamente correctas como las que mencionas. La crítica a las Madres de Plaza de Mayo es magistral, no tiene mala leche y es lo mas sensato que leí sobre en todo el mar de tinta que se darramó sobre el tema, como uno de tantos ejemplos que podria mencionar.
Una tristeza su pérdida.
2 Bruno // ago 24, 2010 at 15:00 pm
Coincido. No hacia falta reverenciarlo ni aprobar todo lo que decia, simplemente, pensar cosas que ya dabamos por sentadas. Igual, me da un poco de pena que ya no se hablara tanto de su obra.
3 delpo // ago 24, 2010 at 15:01 pm
bueno, pero también resalta mucho en ese libro que en las entrevistas que hay al final fogwill siempre está arrepintiéndose, avergonzado, de las cosas que dijo, de las intervenciones que tuvo. eso es más importante que cualquier otra cosa.
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