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El señalador

Enero 9th, 2008 · 2 Comments

Noticias culturales destacadas del fin de semana:

Perfil: Los 110 años de Lewis Carroll

La Nación: Entrevista con Matilde Sánchez.

Página 12: Los 100 años del Castor.

La Voz del Interior: Un texto de Steven Millhauser.

Clarín: Matar o no matar: la polémica de Del Barco.

La Nación: La sociedad de los poetas insomnes.

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

2 responses so far ↓

  • 1 Daniel Molina // Ene. 9, 2008 at 5:40 pm

    Maxi
    hoy comentaba con un par de amigos -que son artistas visuales y que leen habitualmente blogs de narradores, poetas, críticos literarios y gente de cine (como el blog de Quintín, por ejemplo)- que en esos blogs (y yo agrego “también en este”) nunca se tiene en cuenta, cuando se señalan acontecimientos culturales, ni a las artes visuales ni a la TV, siendo que hoy, en todo el mundo, son el centro de la discusión sobre la cultura contemporánea.
    Justamente, cuando el otro día ponías que las actuales producciones literarias son tan buenas como lo fueron en otros momentos (con lo que, según cómo me levante, puedo más o menos coincidir, sacando anomalías como Borges y Sarmiento, porque si pensamos en esos monstruos ni con toda la genialidad de Aira nos alcanza para acercarnos a otros momentos de nuestra producción artística), bueno, cuando defendías tu punto de vista optimista sobre la producción literaria actual, yo noto que hay algo errado en el argumento. No se trata de que sean buenos o malos. Siempre hubo malos y algunos buenos. Y además sin perspectiva es difícil saber qué quedará de esta época (yo recuerdo que en un reportaje que le hicimos al pintor Pablo Suárez para una de las publicaciones del Rojas que dirigí, que él decía que en los 45 años de carrera que llevaba había visto miles de artistas que habían empezado una carrera, que habían hecho muestras hermosas a veces y a veces malas, pero que de todos esos no quedaban ni cinco nombres en el recuerdo de la historia de la cultura argentina). Volviendo al tema de la literatura argentina (y podría decirse que también de cualquier otra parte), me parece que la cuestión es que hoy, después de algunos siglos de primacía, desde los 80 o 90 la literatura ha dejado de ser la brújula de la cultura de la época y se ha transformado en una de las tantas manifestaciones culturales que hay, pero ya sin ser el centro del sentido.
    y eso sí es un signo histórico que se va manifestando cada vez con más claridad. No se trata de que Amis, Ishiguro y Roth (o Murakami o Houelebecq, o quien quieras de los que hoy están en plena producciòn) sean inferiores a Joyce, Proust, Borges o Kafka (o Svevo o Faulkner o Sartre -el literato-, o Nabokov, por nombrar algunos pocos nombres de los “grandes” en serio), sino que cuando esos grandes escribían la literatura era un apuesta central del sentido del mundo. Hoy a nadie le importa que está escribiendo Lemebel o Guillermo Martínez (para poner dos opciones extremas, pero poné el nombre intermedio que quieras). Salvo a los editores de los suples, a los autores de los blogs de comentario literario, a los compiladores de antologías y a los profesores de letras (es decir, unas mil personas en todo el país), la literatura contemporánea no le mueve un pelo a nadie. Se la lee como entretenimiento y se la olvida, un par de páginas antes de terminar el libro (y no creo sólo que eso suceda porque lo que se escribe hoy sea insustancial sino porque la letra se ha desengachado del eje de la vida contemporánea, se ha puesto a mirarse el ombligo o a mirar el cine y contarlo -para volver a poner otras dos opciones extremas, y se podrían poner todas las gradaciones entre el realismo ingenuo que le defiende en su blog Iglesias Illa y la autorreflexión militante que ya no tiene demasiados cultores, aunque Tabarosky se podría apuntar a ese extremo-.
    Bueno, creyendo yo que la literatura no ocupa ya el centro del sentido, me parece increíble que la crítica cultural argentina se dedique a ella casi en exclusividad (las pàginas de ADN, de Perfil y de Ñ dedicadas a todos los temas que no son librescos son siempre marginales y se ponen al final o en los resquicios). Radar, que quería estar más en el ajo en ese sentido, se ha transformado en un lugar en el que cada semana se creen que descubren a los nuevos Beatles (al menos, cada CD que oye Fresán o cada libro que ve, cada muestra a la que va, dice que acaba de aparecer lo más maravilloso ¡de la semana!).
    Bueno, se me hizo larguísimo y me quedaron cuestiones centrales en el tintero (como el fetichismo que despiertan objetos como el libro o el film o el cuadro o lo que sea que dé la idea de obra redonda, cuando si algo se está diluyendo es justamente esa idea de obra redonda terminada en un libro; y eso se nota justamente en la patota del blog, que defiende todo el tiempo este medio como si fuera la quintaesencia del paraíso del sentido contemporáneo y se muere sin embargo por acabar, como en el mallarmeano siglo XIX, en un libro).
    Esto de no cortarla me pasa por no comentar nunca.
    que seas feliz
    Danimoli

  • 2 Marcelo Galliano // Ene. 9, 2008 at 6:38 pm

    Excelente Molina. Lo dije yo en otro post: el arte de hoy se hace para artistas

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