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Apotegmas, aporías, aforismos y breves apostasías literarias

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Un trato con Gabo

Mayo 10th, 2008 · 2 Comments

Usted tiene que escribir esa historia, me dijo: yo la quiero leer. No sé de dónde saqué el coraje, pero le respondí que podíamos hacer un trato: yo escribo la historia si usted se decide a viajar, de una buena vez, a la Argentina. Gabriel García Márquez es un tipo supersticioso: Cien años de soledad se publicó en Buenos Aires en 1967 y fue un suceso mundial. Fue entonces que decidió no volver al país, para no cortar la racha. “Pero hombre…”, contestó, y no dijo más. Así que esto es, si se quiere, el pago de la primera parte de la deuda que contrajimos aquella vez, en enero de 2006, en un aula de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano, en Cartagena de Indias, Colombia.

 

Un minuto antes, mientras me recuperaba de la sorpresa de verlo entrar por la puerta del aula, Jaime Abello, director de la FNPI, me señaló y dijo: “Cuéntale, Maxi, cómo es eso de que trabajaste en un diario que tuvo más números de prueba que en la calle”. Así que intenté explicarle que era cierto, y que siete años después formaba parte del relanzamiento del mismo diario. Luego él me dijo que escribiera esa historia, que la quería leer. La historia es la que sigue.

 

Empecé a trabajar en PERFIL como redactor de Turismo en 1998. Duré poco más de veinte días. Mi jefa decidió echarme, aunque nunca me explicó las razones. Lo extraño fue que, gracias a las recomendaciones de Miguel Wiñazki y Jorge Fernández Díaz, y el entusiasmo de Daniel Capalbo, a los dos días estaba trabajando de nuevo, pero para la sección Policiales. Cuando el primer número salió a la calle yo estaba en Punta Alta, cubriendo el caso de una maestra de escuela primaria que había mantenido un romance con uno de sus alumnos. Conseguí las cartas de amor que ella le había escrito, y la nota fue tapa. Semanas después, cuando volví a Buenos Aires, me duplicaron el sueldo. Con 22 años, disfruté de la omnipotencia de una redacción como la que tenía PERFIL en 1998 todo lo que duró: un par de meses más. Conocí a periodistas enormes e hice algunos amigos.

 

Y esa fue mi corta experiencia en aquel diario: un despido, una cobertura, la emoción de la primera tapa. Luego pasaron los años, y el 2005 me encontró de nuevo ahí, aunque más viejo y en otro lugar. Pero esa es otra historia. Ahora puedo publicar esta nota, mandarla por mail a Cartagena, y esperar que en la otra punta del continente alguien la lea y decida cumplir con su parte del trato.

 

(Publicado en el suplemento homenaje por los 10 años del diario Perfil, el sábado 10 de mayo de 2008).

 

 

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo)

2 responses so far ↓

  • 1 ShopGirl // May. 12, 2008 at 11:09 pm

    Esperemos que venga.

    Por un lado lei que el dice que “donde las cosas empiezan es donde terminan” y el sostiene que la Argentina fue su puerta de entrada…que aca empezo. Dicen que tiene miedo de venir porque como aca empezo aca puede terminar “morir”, entonces que no vendria nunca.. :(

    Ojala que Gabo lea tus lineas y decida venir no?, ya que 12 cuentos peregrinos esta ahi firmado en mi biblioteca esperando a mas y mas.

    Beso

  • 2 laputaquelopario // Jun. 9, 2008 at 4:41 pm

    Acabo de leer un artículo en la Ñ ( http://www.revistaenie.clarin.com/notas/2008/06/09/01690322.html ) que me recordó este texto tuyo. Y me pregunté si recibiste alguna respuesta de Gabo… venir todavía no vino, pero ¿escribió algo?

    Saludos.

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