El escritor Gustavo Ferreyra toma posición frente al conficto que enfrenta al Gobierno y buena parte de la sociedad, en esta carta que hizo circular por mail.
Por Gustavo Ferreyra
Se ha montado una coalición formada por una minoría facciosa, la burguesía agraria –que justamente a causa de su tremenda rentabilidad ya no hace distingos entre sus componentes-, las finanzas internacionales y nacionales (no olvidemos la quita del 75 % en la reestructuración de la deuda y los 45.000 millones de dólares de los que no entraron en el canje de bonos y que pretenden un cambio de gobierno para sumarlos graciosamente de nuevo a la deuda pública -o sea, arrojada sobre nuestras espaldas-), las grandes empresas privatizadas, que pujan desde hace cinco años para quebrar la mano del gobierno en cuanto a tarifas (reclaman su dolarización en verdad, es decir, su triplicación), la embajada norteamericana, muy interesada en quebrar todo el eje político surgido en Sudamérica (el antiAlca que se expresó en el encuentro de Mar del Plata), las empresas de medios de comunicación que responden de una u otra forma a esas fracciones del capital (Telefé es de Telefónica, etc.) y una vociferante y fascista clase media-alta en la que imperan el racismo mas desembozado y que ya no trepida en negar la dignidad humana de los que no son como ellos –de hecho está negando la validez del voto de las clases populares-. Es una coalición formidable y ya no hay dudas que vienen por todo –remedando a una despreciable y mezquina pitonisa que agrupa a casi el cuarto del voto de la población argentina- Es decir, que quieren ya tumbar a un gobierno que no hace seis meses salió del voto popular.
Frente a este estado de cosas:
Mas allá de los errores y de las insuficiencias de este gobierno, considero que la encerrona en la que se encuentra obedece más a sus méritos (en parte arriba esbozados pero entre los que habría que destacar también su política de derechos humanos) y no a sus falencias, recordemos sino la “cómoda legitimidad” de Menem pese a todas sus tropelías y lo tranquilito que terminó su mandato.
A riesgo de equivocarme (están quienes dicen que es lucha interburguesa y en parte evidentemente es así) pretendo defender lo que los sectores populares han avanzado en sus posibilidades concretas de vida luego de años terribles en los que han padecido hasta lo infrahumano. (En las movilizaciones de desesperados del 2002 –mujeres y niños en su inmensa mayoría- ya no había morochos, negros o más o menos blancos, había grises. Fue un descubrimiento que me traumatizó hasta el día de hoy: la miseria extrema urbana lleva a un color gris que parece surgido de un mundo de ultratumbas, un color gris de polvo, de terracota, de infinita derrota.).
No quisiera que mis más o menos cómodos ideales intelectuales (una sociedad sin clases, etc.) me libre del compromiso efectivo que hoy la realidad pone delante de mis narices (son las elecciones que no elegimos y que nos eligen).
Considero que este es un formidable ataque a la democracia y a sus bases mismas (la igualdad del voto de todos los ciudadanos).
Ante esto creo que es más noble equivocarse poniendo el cuerpo y asumiendo el compromiso de actuar, que lamentarse simplemente de que la historia no responda a lo que determina nuestras impotentes cabecitas (creo que Rodolfo Walsh supo mucho de esto).
Por todo esto es que en el día de mañana voy a concurrir al acto de Plaza de Mayo.
En defensa de la democracia y de la dignidad del voto de todos los ciudadanos.
5 responses so far ↓
1 Dayana // Jun. 18, 2008 at 12:34 pm
Y bueno, que vaya y que aplauda mucho, los que no pensamos igual podemos seguir caceroleando o nos va a venir a reprimir D’Elía por golpistas (si, lo somos. Después de todo le damos duro a los utensilios de cocina)?
Saludos de una “piquetera de la abundancia” del piquete de Sinsacate, Córdoba.
2 ojaral // Jun. 19, 2008 at 1:11 am
Que bueno que empiecen a reconocer lo que son, lo que quieren, lo que están buscando. Que desprecian la democracia. Que no toleran el olor de los pobres. Que si no pueden ganar una elección van a recurrir al golpe, como lo hicieron siempre. En el ‘30, en el ‘55, en el ‘76.
Son la misma mierda asesina de siempre.
3 Sol // Jun. 19, 2008 at 10:50 am
Le pregunto a la señora que cacerolea para que a ella no le falte la abundancia, ¿no le gustria salir a la calle sin miedo de que le roben, sin el horror de que le pidan? Acaso no seria mas disfrutable su abundancia si no temiera el inminente arrebato? Para que esto pase se necesita que la distribucion sea mas equitativa, y eso no necesariamente significa que le vayan a sacar a usted para darle al pobre, salvo que usted sea Amalita, claro.
¿O es que acaso su estupida y pequeña riqueza solo cobra validez y la hace sentir mas importante solo si es conparable y cuantificable en la comparacion con el que tiene menos, o directamente no tiene?
Para mi seria mucho mas lindo y mas disfrutable todo lo que tengo si supiera que a nadie le falta aquello a lo que todos tenemos derecho: vivienda, salud, educacion, etc.
4 lucha interburguesa | R U G E * // Jun. 19, 2008 at 11:34 am
[…] Ante la situación actual – (Gustavo Ferreyra habla de retenciones y cacerolismo) […]
5 Gaby (poco dulce) // Jun. 24, 2008 at 12:18 am
Querida Sol, a nadie le gusta q le metan la mano en el bolsillo, no tengo campo ni trabajo en eso, pero creo que estaría de acuerdo con las retenciones si realmente van a ser las q terminen con la pobreza. Que rídiculo aquel que cree q no habrá mas hambre sacandole al campo!!! Eso es pura mentira, sino no tendrian que existir las villas, ni comedores, ni escuelas y universidades en decadencia con lo que ya le estan robando a los productores.
Que digan la verdad, el tren bala es una forma de redistribuir la riqueza? El día que gane $ 5000 podré hacerme un viajecito.
Leave a Comment