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Noticias y opiniones sobre libros, escritores, literatura y mercado editorial

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Entries from Diciembre 2005

El que faltó

Diciembre 29th, 2005 · No Comments

Tomás Rüprich es uno de los cuentistas más talentosos y menos conocidos de la nueva generación. Cuando estaba haciendo la antología, su nombre fue uno de los primeros que anoté para incluirlo. Pero a último momento hubo un detalle: Rüprich nació en 1969, y la antología admitía sólo autores nacidos a partir de 1970. Sólo por unos meses quedó afuera del libro.
A principios de este año Rüprich ganó el premio de la Fundación Octubre, que le publicó su libro de cuentos llamado Sucede lejos. Hay ahí por lo menos cuatro textos notables.
Abajo a la derecha, en la barra moderna, acabo de incluir dos de ellos: el más breve, “Eran dos hombres”; y a continuación uno más largo, “Visión nocturna”.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Nueva narrativa argentina

Bien, allá

Diciembre 28th, 2005 · 1 Comment

Momento de breve balance: en estos primeros meses como blogger me he llevado más de una sorpresa. Y como los links se multiplican cada vez más rápido, es frecuente que no tenga tiempo para leer todo lo que me gustaría. Introducción que sólo sirve para volver a recomendar (y leer) “Bien ahí”, y reconocer que “Poder mogólico” es uno de los posts más divertidos del año que termina (los documentos acá, acá y acá).

Tags: Visto y oído

Sartre y las modas

Diciembre 27th, 2005 · 1 Comment

Jean-Paul Sartre nació en junio de 1905 y murió en abril de 1980, y eso sirvió para tributarle este año, en buena parte de Europa, homenajes de todo tipo y poco peso específico, más allá de sus estrechas fronteras. Porque, a pesar de los esfuerzos franceses, uno no puede dejar de advertir que los libros de Sartre, y su pensamiento, han sido empujados al desván de las modas superadas. A Sartre, hoy, se lo hace a un lado de manera poco amable, con resentimiento, desdén, sarcasmo y algo de vergüenza.
Y sin embargo pareciera que esta operación (filosófica, sociológica y psicoanalítica) puesta en marcha en la década del 70 no alcanzó para relativizar la centralidad que ocupó su figura, su sistema filosófico y su obra literaria durante buena parte del siglo XX. Porque al pensar en Sartre, finalmente (como pasa con Freud y con Marx), uno no puede dejar de preguntarse: ¿cómo es que un solo hombre pensó y escribió tanto, y tan bien?
Pocos filósofos fueron a su vez grandes escritores. Alcanza con ciertos pasajes de La náusea, con algunos relatos de El muro (”Eróstrato” debe ser uno de los cuentos más feroces escritos en el siglo pasado) para confirmar esta doble dimensión. ¿Quién entendió como Sartre el espíritu de postguerra europeo, quién lo escribió mejor? Si muchas de sus ideas literarias, algunas vertidas en ¿Qué es la literatura?, fueron superadas con el tiempo (el compromiso social del escritor, entre ellas), no es menos cierto que ese libro está plagado de ideas tan brillantes como asequibles: la necesidad, indispensable, del lector como sujeto que cierra el círculo del acto de escribir es una de ellas.
Parece existir, en verdad, más una intención de superar a Sartre (como si la historia de la filosofía o de la literatura fuera una carrera de cien metros con vallas) que un verdadero paso al archivo de sus obras. Quizás incomode su soberbia, su voluntad de pensar al hombre desde el hombre. O tal vez sea el mundo de los hombres, nuestro mundo, el que se hizo cada vez más intolerable, y ya nadie piense que sea posible “hacerse cargo de todo ante todos”, como proponía una de sus célebres máximas existencialistas.
Probablemente sea eso: parece más fácil dejar de discutir con él, o sobre él, que no hacerlo. Tal vez, Sartre no haya pasado de moda sino su humanismo, sus postulados éticos, las ideas que intiman a estar a la altura de las circunstancias, que interpelan, conminan a actuar de buena fe, a evitar las concesiones. Debe ser su célebre “moral de acción”, ésa que se construye con cada uno de nuestros actos, la que fue desechada. La que resulta impracticable. Peor para nosotros.

(Publicado en el suplemento de Cultura del diario Perfil el sábado 24 de diciembre del 2005).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Calamaro para principiantes

Diciembre 23rd, 2005 · 2 Comments

“Voy a empezar a vivir / porque tengo / muy poco que decir”

Tags: Para principiantes

101

Diciembre 22nd, 2005 · No Comments

Pasados los primeros 100 posts, volvemos a las fuentes: a la derecha, en la barra moderna, dos cuentos nuevos de Natalia Moret, “El cielo naranja entre los árboles” e “Invierno con sol”.
Más incorporaciones, en breve.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Se armó nomás

Diciembre 21st, 2005 · No Comments

Las primeras respuestas a la intervención de Q. en TP.
En el comment de acá abajo, acá y también acá (y acá).

Tags: Nueva narrativa argentina

Una literatura (no) social

Diciembre 19th, 2005 · 1 Comment

¿Qué quieren los escritores? ¿Qué busca un escritor hoy (cuando escribe ficción, cuando publica el resultado de sus maquinaciones personales), ante la evidencia de un público lector que se reduce, de que los libros son para la gente una mercancía como cualquier otra, cuando los intelectuales no son ya relevantes en la construcción del poder político? ¿Cuál es el motor de sus voluntades hoy que la ficción es sustituida una y otra vez por las imágenes del mundo real, que el entretenimiento es barato y accesible como nunca antes?
Está claro: la literatura no debe ni debería tener utilidad ni justificación. Tan claro como que estas preguntas no tienen una sola respuesta. Cada autor sabrá por qué escribe, por qué decide, contra lo que dicta el sentido común, perseverar en la creación de mundos imaginarios y capitales simbólicos. Pero hay algo indudable: todo escritor escribe para ser leído. Algo que, en la mayoría de los casos, no sucede.
Hay, por fortuna, ocasiones en que la síntesis cristaliza y alguna novela, algún libro de cuentos logra cautivar a los lectores, hacerlos pensar y discutir. Por lo general, son productos regidos internamente por el manual del best-seller; construidos alrededor de una trama escandalosa, cuyo mayor defecto es el de desalentar la sinapsis en lugar de activarla. Historias que caben en un libro pero podrían haber tenido cualquier formato: páginas de papel, pantallas de cristal líquido.
Pero hay otros. Una literatura que resuelve la ecuación de otra manera, con riesgo y sin recetas. Ni literatura “burguesa”, ni “socialista”, ni obras que pregonan “el arte por el arte”, todas categorías perimidas. Otra cosa.
Arriesgo una definición: una literatura social a la que, a la vez, le importe poco lo social. Libros que se meten de lleno en (y con) la sociedad, que obligan a desentrañar sus mecanismos pero que se desentienden de la responsabilidad de influir en ella de manera directa (si es que alguna vez eso fue posible). El compromiso del escritor con su tiempo es inevitable. Entre otras cosas, por lo que Pierre Bordieu explicó en Campo de poder, campo intelectual y habitus de clase: “La utopía de la intelligentzia sin puntos de referencia supone la ignorancia del campo de fuerza de las que dependen las prácticas de los intelectuales; fuerzas que jamás se revelan tan claramente como cuando se las intenta negar”.
Algunas novelas de Fogwill, de Carlos Gamerro, por poner ejemplos de la literatura argentina reciente, cumplen con este compromiso paradójico pero posible: sólo les faltaría un caudal de ventas que hiciera que sus libros encuentren más lectores. En este sentido Juan José Saer, dueño de una de las prosas más notables de las últimas décadas, queda fijado en el umbral de la posibilidad, al no calar con sus libros el “espíritu social”.
Tal vez sea Michel Houellebecq uno de los escritores que mejor resuelve este desafío. Aquí se publica una entrevista con él: una buena manera de conocer qué piensa y cómo escribe este novelista francés, suerte de Diógenes contemporáneo.

Publicado el domingo 18 de diciembre de 2005 en el suplemento cultural de Perfil.

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Los escritores y el ejercicio del periodismo

Diciembre 16th, 2005 · 2 Comments

“Aparte, y esto era formidable, no respetaban a nadie. A propósito, Rivarola, convertido sin mayor alternativa en el loco Rivarola, el orificio por donde respiraba el diario, los hacía reír a todos cuando decía que si por ejemplo entraba don Borges de notero especial, durante los dos días se le acercarían desde secretarios hasta correctoras para saludarlo con respeto, le harían dedicar libros, le dirían don Borges yo leí El Aleph y esas cosas. Sin embargo, a partir del quinto día podía aparecer perfectamente el gordo Estéfani, para decirle: ‘Che, cieguito, te espera el móvil abajo, andá entrevistar al que ganó el Prode’”.

Jorge Asís, Diario de la Argentina, Oberdan Rocamora editor, Página 173.
(Bienvenido al club, Terranova)

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo) · Visto y oído

Lamborghini oral

Diciembre 10th, 2005 · 1 Comment

El fiord sigue siendo un gran libro. El niño proletario, un relato por lo menos inquietante. Y de las cientos de frases que se le atribuyen, la que a mí más me gusta es esa que, aseguran, le espetó a Fogwill: “Y vos, histérica, ¿cúando vas a aprender a escribir con la boca cerrada?”.
Aquí, el rescate de una vieja entrevista a Osvaldo Lamborghini.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Visto y oído

Ella dice

Diciembre 9th, 2005 · 3 Comments

Escribe Marina Mariasch (en la Rolling Stone de diciembre de 2005, al tiempo que ubica en segundo lugar a la antología dentro de la lista de los 10 libros más importantes del año):
“Tan distintos entre sí como los muñequitos del chocolatín Jack que adornan la tapa, los autores de esta antología hecha por Maximiliano Tomas arman un paisaje de la nueva narrativa argentina. Ningún curioso pudo pasarlo por alto, para señalar sus flaquezas o destacar sus destellos”.

Tags: Nueva narrativa argentina

Fogwill para principiantes

Diciembre 7th, 2005 · No Comments

Hacía tiempo que no leía un post tan bueno.
La historia es así: Nielsen, célebre inédito de unos 30 años, va a la casa de Fogwill con un cuento macabro, y Fogwill y su hija Vera desmenuzan el texto a dúo, en lo que resulta ser un taller literario esclarecedor.
Es largo, pero vale la pena.
Nielsen, se lo dije hoy a Guebel después de leer las primeras páginas (y antes de ver que él mismo aparece mencionado en la historia): hablalo con Fogwill, pero acá *hay* un libro. Ponele el título que quieras, repártanse los derechos de autor, dónenlos al Alpi o a una mutual, pero este sería un gran libro-receta de cómo se escribe un cuento, de alrededor de cien paginitas.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Para principiantes

Roth y el culto de los buenos lectores

Diciembre 5th, 2005 · No Comments

-Usted dijo que la literatura es una de las grandes causas perdidas de la humanidad. ¿Realmente lo siente así?
-Sí. La única obligación que tiene el escritor es la de escribir lo mejor que puede. Punto. No necesita ninguna justificación política, no tiene que pretender cambiar el mundo, porque la literatura no sirve para nada, pero es a la vez tremendamente necesaria. Vivir sin ella es vivir de privado, pero muchos igual viven así.
La literatura, digamos la ficción literaria, no tiene ninguna importancia, al menos en mi país, y cada vez son menos los que disfrutan de ella. Calculemos que cada año se mueren unos 72 buenos lectores y son reemplazados por dos, y no había más de 25 mil buenos lectores en total para empezar. Esto no es un chiste. Gente joven que lea seriamente ficción, y que luego piense, casi no existe. A muchos les encantaría, lo sé, pero no tienen tiempo. La mayor parte es seducida por la pantalla más que por la hoja impresa, o tienen otras cosas que hacer que les divierten más. En unos años, los buenos lectores van a ser tan pocos que van a ser como un culto, las 150 personas en los Estados Unidos que leen Anna Karenina, por ejemplo.

5 de diciembre, sección Cultura, La Nación.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Visto y oído

Novelas y cuentos (2da.parte)

Diciembre 5th, 2005 · 1 Comment

Publicado el domingo 4 de diciembre en el Suplemento Oh! del Diario Perfil

La semana pasada nos hacíamos una serie de preguntas que resumiremos en una: ¿Por qué desde hace algunos años se publica en la Argentina, a pesar de su amplia tradición en literatura breve, un libro de cuentos por cada treinta novelas? Después de realizar sondeos en conversaciones privadas con editores, y escritos públicos con bloggers, recopilé este serie de teorías explicativas, argumentaciones delirantes y excusas creíbles. Van sólo algunas:
–Porque ya no quedan grandes cuentistas.
–Porque ya no hay lectores de libros de cuentos.
–Porque los escritores ya no escriben cuentos (debido a las razones 1 y 2).
–Porque los libros de cuentos son más difíciles de vender que las novelas: es más sencillo centrar la venta en un solo agumento (varios editores).
–Porque un lector distraído se da cuenta de que una novela es mala a la mitad del libro, una vez que la compró. Con los cuentos, es suficiente el “desafío Borges” de las cinco primeras líneas (un escritor reconocido).
–Porque los libros de cuentos son fáciles de fotocopiar (un escritor menos conocido).
–Porque muchos toman al cuento como un “paso previo” en el camino hacia la novela (Federico Levín).
–Porque existe cierta estrechez del género. El lector y los editores prefieren la hibridez, se aburren frente a un formato demasiado premoldeado (Daniel Massei).
–Porque un libro de cuentos requiere mucha concentración y atención por parte del lector; cada quince páginas debe familiarizarse con nuevos personajes y escenarios (Ignacio Molina).
–Porque el cuento nació y se fortaleció con los periódicos en el siglo XIX. Su brevedad condecía con el espacio de los diarios. Los medios editoriales y sus políticas evolucionaron (Hernán Acteón).
–Porque es más fácil consagrar a un autor con una novela. Pasó con Cortázar, con García Márquez. No recuerdo que haya sucedido algo así con un libro de cuentos (un editor importante).
–Porque muchos libros de cuentos carecen de unidad temática, y eso es algo que tal vez los escritores deban pensar (Víctor Manuel Ramos).
Hubo más, claro. Todo lo que no resuelve el problema, pero sirve para pensarlo mejor. Y preguntarnos si todo esto no responderá, en el fondo, a un gran malentendido. Como diría Unamuno, me tomo de ejemplo ya que me tengo a mano: en 2004 y 2005, edité dos libros de cuentos muy diferentes entre sí. La única variable que los une es la calidad literaria. El primero vendió cuatro ediciones, el otro va por la segunda. ¿No sirve esto para demostrar que la gente quiere leer historias cortas, que sólo hay que ponerlas a su alcance?

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Políticas culturales

Carver para principiantes

Diciembre 2nd, 2005 · 1 Comment

S.G.: Al lector enseguida le llama la atención el aspecto lacónico, “limado” de su obra, sobre todo la obra anterior a Catedral ¿Este estilo fue algo que se fue desarrollando, o fue suyo desde el principio?
R.C.: Siempre, desde el principio, me fascinó el proceso de corregir tanto como el de la primera factura. Siempre me ha encantado agarrar frases y jugar con ellas, reducirlas, “limarlas” hasta el punto en que las encuentro sólidas. Esto puede deberse a que fui alumno de John Gardner, quien me dijo algo que encontró respuesta inmediata en mí: Si puedes decirlo en quince palabras en vez de veinte o treinta, dilo en quince. Esto me afectó con la fuerza de una revelación. Y es que yo andaba buscando mi propia vía, a tientas, y me encontré con alguien que me decía algo que estaba en consonancia con lo que yo quería hacer de antemano. Era lo más natural del mundo para mí, el volver a las páginas que escribía y refinarlas y eliminar la “paja”. Estos últimos días he estado leyendo las cartas de Flaubert y dice cosas que me parecen relevantes a mi propia estética.
En cierto momento, mientras Flaubert escribía Madame Bovary, dejaba de trabajar a medianoche o a la una, y le escribía cartas a su amante, Louise Colet, sobre la construcción del libro y su concepción general de la estética. Un extracto de lo que le escribió y que me llamó la atención poderosamente es el que dice: “El artista en su trabajo debe ser como Dios en su creación -invisible y todopoderoso-; debe sentírsele en todos los sitios, pero no debe ser visto”. Me gustó sobre todo la última parte de esto. Hay otro comentario interesante que Flaubert escribe a los editores de la revista que publicó su libro por entregas. Estaban preparándose para sacar Madame Bovary e iban a suprimir muchas secciones del texto porque tenían miedo de que el gobierno les cerrase si lo publicaban tal como lo había escrito Flaubert; y Flaubert les dice que si suprimen algo no les da permiso para publicarlo, pero que seguirán siendo amigos. La última frase de la carta dice: “Sé distinguir entre literatura y negocio literario”; otra percepción que encuentra respuesta en mí.

Raymond Carver : “De qué hablamos cuando hablamos de minimalismo”, entrevistado por L. Maffery y S. Gregory.

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