tomashotel

Noticias y opiniones sobre libros, escritores, literatura y mercado editorial

tomashotel header image 1

Entries from Febrero 2007

Vacaciones

Febrero 28th, 2007 · Comments Off


Tags: Sobre libros y blogs

El salvaje viento del éxito

Febrero 25th, 2007 · No Comments

Estamos en noviembre de 1939, sobre el final de la Guerra Civil española. Mientras las tropas nacionales ocupan el país, aplacando a su paso los últimos reductos de la resistencia, los soldados republicanos administran su derrota –y lo que esa derrota implicará, el poder sobre la vida y la muerte– e intentan cruzar la frontera con vida. Es en circunstancias como ésa –en los paréntesis de la historia que se abren apenas por días, e incluso por horas, ante la inminencia de cualquier debacle de proporciones–, en esos días u horas en que la supervivencia es norma y la moral una abstracción de los manuales de teología, cuando pueden suceder los hechos más extraños: un magnicidio o el acto de compasión más inesperado. Algo como esto: Rafael Sánchez Mazas, escritor e ideólogo de la Falange Española, es fusilado por el ejército en retirada de la República junto a otros líderes de la oposición en un bosque del norte de España. Sánchez Mazas sobrevive a los disparos y corre a buscar refugio bajo la lluvia, hasta que cae por un barranco. Intenta cubrirse con hojas y con barro, pero luego de unos minutos escucha los tiros de gracia y a los soldados nacionales, que buscan a los posibles fugitivos. Y cuando ya piensa que está salvado ve aparecer, entre el follaje, a su verdugo. Un joven miliciano que lo apunta con su fusil y se queda observándolo. “¿Hay alguien por ahí?”, escucha que le preguntan al soldado que lo encañona. Entonces el miliciano duda un instante, lo mira a los ojos y grita: “¡Aquí no hay nadie!”. Luego da media vuelta y se va.

Este, claro, es el núcleo de Soldados de Salamina, la novela más famosa del escritor español Javier Cercas, publicada en 2001 y que lleva treinta y ocho ediciones vendidas en España y tres en la Argentina –en el 2003, además, el libro tuvo su versión cinematográfica, a cargo de David Trueba. Hasta entonces, Cercas era un escritor que no había cumplido los 40 años, y cuyos libros, como él mismo declara, eran leídos –sobre todo– por un puñado de lectores: su mujer, sus hermanas y algunos amigos. Pero, como era de esperar, luego de las polémicas y repercusiones que desató la novela, todo cambió. Y el propio Cercas cuenta en su nuevo libro, La verdad de Agamenón, cómo fue ese proceso de transformación: del anonimato a la celebridad, en un solo paso.

La verdad de Agamenón recoge muchos de los artículos que publicó en el periódico El País de Madrid en los últimos cinco años: crónicas, reflexiones, opiniones, perfiles de escritores y, como epílogo, el relato que le da nombre al libro. Elegante e inteligente, Cercas puede dialogar con Borges o Bioy Casares, o explicar qué es eso que él llama “relato real”. Pero los artículos donde analiza las peripecias de su propia consagración –La banda de los cinco o Escribir con un viento salvaje– son verdaderamente imperdibles. Por supuesto, Cercas evita caer en el lugar común de la condena al éxito. Aunque cita a Elias Canetti (”El éxito es el espacio que uno ocupa en el periódico. El éxito es la desvergüenza de un día”) y a Carlos Pujol (”La falta de éxito es una bendición de la que uno siempre está inconsolable”), parece identificarse, sobre todo, con la gran ironía de Jules Renard (”Todos los grandes hombres primero fueron ignorados; pero yo no soy un gran hombre, así que preferiría tener éxito inmediatamente”). Y, finalmente, afirma que del éxito se puede aprender tanto como del fracaso: “El éxito enseña los peligros de la vanidad, y la necesidad del orgullo. Pero sobre todo enseña que todo éxito está basado en un malentendido, si no en un error. Y que en el fondo es una necedad, porque el único éxito posible consiste en llegar a ser quien secretamente ya se es”. (Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil el domingo 25 de febrero de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Freak out

Febrero 23rd, 2007 · 9 Comments

Lola se hartó de sus lectores.

Tags: Visto y oído

Más sobre el affaire Di Nucci

Febrero 21st, 2007 · 8 Comments

“¿Que la literatura no puede ni debe ser eso? ¿Quién lo dice? ¿En qué se fundamenta? Y si los argumentos se desarrollaran con todo el rigor que merece, y dado que la literatura está hecha de frases (y no de cosas que pasan), ¿no habría que condenar, también, toda sintaxis copiada, robada, transferida de un texto a otro? Y ahí los quiero ver, detectando puntuaciones déjà fait.
Es claro que hay dos posiciones básicas: quienes defienden la legitimidad de las categorías jurídicas del capitalismo en relación con la literatura y quienes se abstienen de esa defensa. Todo lo demás es una consecuencia de eso.”

Tags: Discusiones y polémicas

La clemencia insoportable

Febrero 20th, 2007 · 2 Comments

Mientras estudiaba en Cambridge a fines de los 70, Bill Buford encontró por casualidad un número de la revista Granta que, degradada, sobrevivía como una publicación marginal. Cuando se enteró de que el director de entonces se había fugado con el poco dinero que quedaba en caja, Buford comenzó a trabajar, entre exámenes, para reflotarla. Publicó su primer número en 1979 y, con el tiempo, construyó un espacio privilegiado donde leer reportajes, crónicas y narrativa breve. Luego, desde 1983 y una vez cada diez años, Granta se reinventó como agente de promoción y legitimación, descubriendo y señalando los escritores más relevantes del futuro inminente. La selección se realizó en 1983, 1993 y 2003. La primera lista incluyó a Salman Rushdie, Martin Amis, Julian Barnes e Ian McEwan; la segunda, a Tibor Fischer, Hanif Kureishi y Will Self; y la tercera a Zadie Smith, Sarah Waters y Toby Litt, entre muchos otros. Treinta y un años después, Granta –ahora dirigida por Ian Jack– funciona como un certificado de calidad en Inglaterra y los Estados Unidos, algo así como el ISO 9000 de la literatura anglosajona. Y hoy es una revista trimestral en formato libro que imprime 70 mil ejemplares y cuenta con un sello editorial propio, Granta Books.

En 2004 se lanzó Granta en español, siguiendo los mismos parámetros de diseño, aunque orientada a los lectores en lengua castellana. La tirada es mucho menor (unos 4 mil ejemplares), y acaba de aparecer el séptimo número de la colección –los seis anteriores, con textos de César Aira, Martín Caparrós, Tomás Eloy Martínez, Philip Roth y Saul Bellow, no llegaron a distribuirse comercialmente en la Argentina. La contratapa de este último número advierte: “En un mundo casi aplanado de tanto recorrerlo repleto de turistas, extranjeros o invasores por doquier, aún hay ocasiones, sobre la marcha, para sorprenderse o decepcionarse con lo antiguo y con lo nuevo”. Si la venta es algo ambigua, y el libro adolece de la falta de un prólogo que explicite sus intenciones, la inclusión de algunos artículos resulta directamente forzada. Aunque, hay que decirlo, algunos son piezas de colección, como el fragmento del diario de Susan Sontag y el magistral relato de zombies de Roberto Bolaño.

El cupo de piezas a destacar se completa con el relato de Geoff Dyer (Inglaterra, 1958), y con la incorrectísima historia del escritor y periodista Héctor Abad Faciolince (Colombia, 1958). Narrado desde el punto de vista de un exiliado latinoamericano en la Roma de los 80, el relato es el reverso exacto del discurso hegemónico actual. El personaje, un desplazado por la violencia en su país natal, vive de la “generosidad” de la comunidad de exiliados y de organizaciones como Amnesty Internacional. “Amnesty necesitaba de nosotros como las Damas de Caridad de sus pobres. Pero yo no aguantaba su clemencia, su aire de conmiseración. Odiaba sentirme un espécimen etnográfico.”

El colombiano está siempre al borde de la ruina, y sabe lo que es vivir con la muerte en los talones, pero no se resigna a aceptar la ayuda de las almas caritativas europeas: “Me veía como un payaso, representando un papel trágico ante un auditorio que intentaba curar su mala conciencia con su atención compungida”. Y no ahorra ataques a los exiliados más insoportables; según él, los argentinos y los chilenos: “Aprovecharme de mi desgracia para sobrevivir, eso era lo más horrible. Lo mismo que mostrar una llaga y mendigar en una esquina. ¿Habrá algo peor que intentar sacar algún beneficio de la propia misera?”, se pregunta. ¿Lo hay? 

(Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, el domingo 18 de febrero de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Ultimas de Babel

Febrero 18th, 2007 · No Comments

La Sra S. da por concluido el affaire Soriano.

Tags: Discusiones y polémicas · Visto y oído

Colonización cultural y pauperización

Febrero 17th, 2007 · 21 Comments

(1) Parece que ha llegado el momento. Si no, péguenle una mirada al Babelia de hoy: Aira, Walsh y joven dramaturgia argentina.

(2) A propósito, y si como se repite, el Babelia es el suplemento cultural más importante en lengua castellana, sigan con atención al prosista del artículo sobre Walsh (a quien parece no importarle los nombres propios, la sutileza, el estilo ni la capacidad metafórica). Bueno, así es como cierta patota blogger semialfabeta (intuía la crisis de la escuela media argentina, pero lo de “taxonomía” es una joda de Zanoni, ¿no? Ah, qué tiempos aquellos en que los brutos trataban de maquillar su ignorancia, y no subrayarla; avatares de la democratización de la información, supongo) preferiría que estuvieran escritos los suplementos culturales locales.

(Personalmente, estoy convencido de que si alguien pierde veinte, cien o mil lectores por el estilo, lejos de preocuparse, deberá convencerse de que está haciendo un buen trabajo).

Tags: Visto y oído

Homenajes, copias e inspiraciones

Febrero 13th, 2007 · 15 Comments

En la Argentina y en buena parte del mundo, los médicos –e incluso los psicoanalistas– están obligados a contratar un seguro de mala praxis. Sucede que en torno a estas actividades profesionales se ha desarrollado una suerte de industria subsidiaria: frente a la mínima posibilidad de falta o equivocación, acecha una jauría de abogados dispuesta a sacar tajada del error ajeno.
La semana pasada se supo de la revocación del fallo por el que el periodista Sergio Di Nucci resultó ganador del Premio La Nación-Sudamericana de Novela 2006/2007. Según Agustín Viola, un atento lector de diecinueve años, la novela galardonada, Bolivia construcciones, presentaba a lo largo de unas decenas de páginas “extrañas similitudes” con Nada, un libro de la escritora catalana Carmen Laforet publicado a mediados de la década del cuarenta y merecedor del premio Nadal. En 1997 había sucedido algo similar, en un certamen de cuentos del mismo diario: tiempo después de haberse otorgado el galardón se demostró, sin muchas dificultades, que Daniel Omar Azetti había copiado, línea por línea, un relato de Giovanni Papini, El espejo que huye.
De un tiempo a esta parte los casos se repiten: el escritor británico Ian McEwan sufrió en noviembre de 2006 una acusación muy similar a la de Di Nucci –aunque en su caso se habló de “préstamos legítimos”, “fuentes históricas” e “inspiración”. Y no sólo en el ámbito literario: autores de autoayuda o de divulgación histórica como Jorge Bucay y Felipe Pigna fueron señalados, en su momento y con gran revuelo, como apropiadores ilegales del trabajo ajeno.
No conozco a Di Nucci, no leí su novela. Tampoco la de Laforet. Lo que importa es algo más. Esta avalancha de denuncias pone de relieve un estado de situación que va más allá de la culpabilidad o no de los autores. Algo que, paradójicamente, no encuentra paralelo en otros campos de la creación. En la música, por ejemplo: con un par de loops o cambios de tono, con la mera repetición de una estrofa fuera de tiempo, los críticos especializados hablan de remixes. En el cine, si un director filma exactamente la misma película pero reemplaza el reparto –La gran estafa, El quinteto de la muerte, Casino Royale–, se habla de remakes y se factura, eso sí, como si fuera la primera vez. En las artes plásticas la práctica está más difundida: la reproducción de una obra original por otros medios no sólo se exhibe sino que se celebra como un guiño de intertextualidad. ¿Por qué esa misma indulgencia se le suele negar, con obstinación, a la palabra escrita? ¿Cuál es la diferencia entre el homenaje, la parodia o el liso y llano plagio? ¿Cuáles son los límites de cada disciplina? ¿Quiénes los establecen?
Meses atrás, el escritor Guillermo Piro señaló –no con ánimo policial sino precisamente burlesco– que el propio Miguel de Cervantes Saavedra se había inspirado afanosamente en La leyenda dorada, una obra del dominico italiano Santiago de la Vorágine que data de 1494, para escribir un capítulo de la segunda parte de El Quijote. No hace falta ir tan atrás para comprobar que ejemplos como éste sobran. ¿Pero acaso importa? Lo que causa escozor, a decir verdad, es la imparable voluntad de pesquisa y delación que parece extenderse como un virus. Como si la literatura necesitara de una cohorte de guardianes de cierto honor intangible. Como si necesitara de una fuerza de policía propia.

(Publicado el 11 de febrero de 2007 en el suplemento de Cultura de Perfil).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Pigna va, pigna viene

Febrero 11th, 2007 · 6 Comments

Resulta que hace un par de semanas, en medio de un lacrimógeno homenaje a Mr. Oswald -quien, pese a los esfuerzos de la patota, parece haberse evaporado de la memoria de los consumidores de libros y alrededores-, GS escribió esta sentida necrológica. A la que, hebdomadariamente más tarde, con cierta despreciativa contundencia, respondió la señora. Pero cuando, ejem, a todos nos parecía que bueno, que asunto liquidado, pasemos a asuntos más importantes como el precio de la soja o el comienzo del nuevo campeonato de fútbol local, la respuesta de la orga redobló la apuesta: y le exigen a Mrs. S., como Dolina a cierto cronista de la revista XXIII, arreglar las cosas como hombres, pero no afuera, sino dentro de las gastadas paredes del búnker de Puán.

Qué quieren que les diga: a mí me parece que los resortes de los muchachos están un poquito demasiado lubricados. Aflojenlé al WD 40.

Tags: Discusiones y polémicas · Visto y oído

Aunque usted… no lo crea

Febrero 10th, 2007 · No Comments

¿El reality de Terranova o el regreso de Jack Pallance? Increíble, pero real.

Tags: Visto y oído

Policías en acción

Febrero 8th, 2007 · 13 Comments

El texto completo de la carta que motivó que la editorial Sudamericana y el diario La Nación le retiraran ayer el premio literario al periodista Sergio Di Nucci, cuya novela “Bolivia Construcciones” había sido galardonada a fines del 2006.

He leído con gusto las primeras ciento cincuenta páginas de Bolivia Construcciones (Premio La Nación-Sudamericana de Novela 2006/2007) para advertir (con sorpresa) extrañas similitudes con Nada, novela escrita por Carmen Laforet en 1944, galardonada en aquel momento con el Premio Eugenio Nadal.
En el capítulo 71, Bruno Morales narra una golpiza que recibe Sylvia de parte de Mariano, paliza de la que el protagonista es testigo en la casa de Estefi. La sucesión de conflictos y situaciones que prosiguen a esta escena me han hecho recordar aquella casi olvidada novela de Laforet. En Nada, Juan y Gloria, tíos de Andrea y padres de un hijo, protagonizan una historia similar. Él, un pintor de lienzos convencido de sus talentos pese a que los demás piensen lo contrario, es un hombre agresivo que descarga su ira en Gloria, una muchacha que lo quiere y mantiene con aquello que consigue jugando a las cartas en casa de su hermana.
Lo que le sucede a unos le sucede a otros y las escenas se repiten con una fidelidad impecable. Aquella en la que Juan (Mariano) retrata a Gloria (Sylvia) desnuda, la partida de ella por la noche a lo de su hermana, la búsqueda desesperada de él por las calles y finalmente el encuentro con la verdad: “Ya es hora que sepas que Gloria te mantiene” o, cambiando lo que debe ser cambiado, “Ya es hora que sepas que Sylvia te mantiene”.
Algunos libros están prologados con la siguiente cláusula: “Todos los personajes y situaciones narrados en esta novela son fruto de la imaginación, y cualquier parecido con la realidad (o con otra novela) es pura coincidencia”. En este sentido, Bolivia… parece haber llegado más lejos. No sólo coinciden en esta novela los personajes y las situaciones, sino también la construcción de las oraciones y los recursos a los que se apela para relatar lo que sucede.
Aquí abajo transcribo dos breves fragmentos que ejemplifican lo anterior:
“De pronto se abrió la puerta de una patada de Juan, y Gloria salió despedida, medio desnuda y chillando. Juan la alcanzó y aunque ella trataba de arañarle y morderle, la cogió debajo del brazo y la arrastró hacia el cuarto de baño. (…) Juan metió a Gloria en la bañera y, sin quitarle las ropas, soltó la ducha helada sobre ella. (…) De pronto soltó a Gloria –cuando ella ya no se resistía- (…) Yo estaba en un rincón del oscuro pasillo.”
(Laforet, Carmen, 1994, Nada, Madrid, Ediciones Destinolibros, página 129)

“De pronto se abrió la puerta de una patada de Mariano, y Silvya salió despedida, medio desnuda y chillando. (…) Mariano la alcanzó, y aunque ella trataba de arañarle y morderlo, la agarró debajo del brazo, la llevó al pasillo, y de ahí a ese baño que estaba separado. (…) Mariano metió a Silvya debajo de la ducha, y sin quitarle la ropa que le quedaba, soltó la lluvia helada sobre ella. (…) De pronto soltó a Silvya – cuando ella ya no se resistía –.”
(Morales, Bruno, 2006, Bolivia Construcciones, Buenos Aires, Sudamericana., páginas 168 y 169)
Sutiles coincidencias como éstas se repiten a lo largo de cuarenta páginas, hecho que invita a reflexionar hasta dónde llega la casualidad y en qué punto se atraviesa la delgada línea que nos conduce al plagio.
Lo invito de esta forma a que me ayude a esclarecer la cuestión.
Atentamente,

Agustín Viola
DNI. 33.284.046

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Discusiones y polémicas · Visto y oído

Great beginnings (1)

Febrero 7th, 2007 · 4 Comments

caratila1.jpg 

MR. BROWN: Let me tell you what Like a Virgin’s about. It’s all about a girl who digs a guy with a big dick. The entire song– it’s a metaphor for big dicks.

MR. BLUE: No, it ain’t. It’s about a girl who’s very vulnerable. She’s been fucked over a few times and then she meets a guy who’s very sensitive.

MR. BROWN: Whoa! whoa…time out Greenbay. Tell that fucking bullshit to the tourists.

JOE: Toby? Who the fuck is Toby?

MR. BROWN: Like a Virgin’s not about some sensitive girl who meets a nice fella. That’s what True Blue’s about. Granted, no argument about that.

MR. ORANGE: Which one’s true Blue?

NICE GUY EDDIE: You ain’t heard True Blue? It was a big ass hit for Madonna. I don’t even follow that Tops of the Pops shit, and even I’ve heard of True Blue.

MR. ORANGE: Yeah, so - I ain’t saying I ain’t heard of it. You know; all I asked is how’s it go. Excuse me for not being the world’s biggest Madonna fan.

MR. BLONDE: Personally, I can do without her.

MR. BLUE: I used to like her early stuff– Borderline. When she got all into that Papa Don’t Preach phase, I tuned out.

MR. BROWN: You guys are like making me lose my train of thought here. I was saying something. What was it?

JOE: Oh, Toby’s that little Chinese girl. What was her last name?

MR. WHITE: What’s that?

JOE: It’s an old address book I found in a coat I haven’t worn in a coon’s age. What was that name?

MR. BROWN: What the fuck was I talking about?

MR. PINK: You said True Blue was about a sensitive girl who meets a nice guy, but Like a Virgin was a metaphor for big dicks.

MR. BROWN: Ok. Let me tell you what Like a Virgin’s about. It’s all about this cooz who’s a regular fuck machine. I’m talking morning, day, night, afternoon– dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick, dick.

MR. BLUE: How many dicks is that?

MR. WHITE: A lot.

MR. BROWN: Then one day she meets this John Holmes motherfucker, and it’s like, whoa, baby. This cat is like Charles Bronson in the great escape. He’s digging tunnels. She’s getting this serious dick action and feeling something she ain’t felt since forever– pain. Pain.

JOE: Chu? Toby Chu?

MR. BROWN: It hurts. It hurts her. It shouldn’t hurt her. Her pussy should be bubbleyum by now, but when this cat fucks her, it hurts. It hurts just like it did the first time. You see, the pain is reminding a fuck machine what it was like to be a virgin. Hence: Like a Virgin.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Great endings (1)

Febrero 6th, 2007 · 4 Comments

before_sunset_verdvd1.jpg

Celine: Babe, you’re-gonna-miss-that-plane.

Jesse: … I know.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

El lento camino a la canonización

Febrero 5th, 2007 · 7 Comments

Hay tantas teorías sobre la escritura como escritores. De hecho, si hay un libro que me gustaría tener en la biblioteca sería ése: una antología que recopile las reflexiones de los maestros de la literatura sobre el oficio de escribir. No podrían faltar los consejos de Ernest Hemingway (“Un escritor, si sirve para algo, no describe. Inventa o construye a partir del conocimiento personal o impersonal”), de Gabriel García Márquez (“Hay que empezar con la voluntad de que aquello que escribimos va a ser lo mejor que se ha escrito nunca, porque luego siempre queda algo de esa voluntad”) o de Flannery O’Connor (“Un buen cuento no puede ser reducido, sólo puede ser expandido. Un cuento es bueno cuando se pueden seguir viendo más y más cosas en él y cuando, pese a todo, sigue escapándose de uno”). Sería, es cierto, un libro inútil, porque la verdadera literatura escapa a las recetas; inútil, y por eso mismo, delicioso.
El chileno Roberto Bolaño también sucumbió a la tentación de elaborar su propia lista de recomendaciones. En el punto 8 de su dodecálogo “El arte de escribir cuentos” advierte: “Lean a Petrus Borel, vístanse como Petrus Borel, pero lean también a Jules Renard y a Marcel Schwob, sobre todo lean a Marcel Schwob y de éste pasen a Alfonso Reyes y de ahí a Borges”. En el 9, agrega: “La verdad es que con Edgar Allan Poe todos tendríamos de sobra”. Y en el 10: “Piensen en el punto número 9. Uno debe pensar en el 9. De ser posible: de rodillas”.
Los libros de Bolaño experimentan en la Argentina un extraño fenómeno de ventas, silencioso pero sostenido. Apenas llegan al país, sus novelas y cuentos desaparecen de las librerías. En un primer momento considerado como un “escritor para escritores”, y luego admirado por la crítica, parece haber emprendido desde su muerte un lento camino a la canonización, que la demanda de los lectores no hace sino confirmar.
Bolaño es, como decía Salinger, uno de esos escritores a los que luego de leer dan ganas de llamar por teléfono: un narrador de una inteligencia poco frecuente y de un enorme sentido del humor. La última entrevista que le hicieron en vida, en julio de 2003, lo prueba. Allí habla de fútbol (“Mis equipos favoritos son los que bajaron a segunda, y luego a tercera y a regional hasta desaparecer. Los equipos fantasma”), de política (“Me aburre el discurso vacío de la izquierda; el de la derecha ya lo doy por sentado”), de la muerte (“No creo en el más allá. Si existiera, qué sorpresa. Me matricularía de inmediato en algún curso que estuviera dando Pascal”) y de su vocación (“Me hubiera gustado ser detective de homicidios, mucho más que escritor. Alguien que puede volver solo, de noche, a la escena del crimen, y no asustarse de los fantasmas”).
Hace unos días terminé Los detectives salvajes, el que casi todos consideran su mejor libro (yo me quedo con Estrella distante: la novela más tenebrosa escrita nunca sobre la dictadura militar argentina, aunque transcurra en Chile). A mitad del libro se me ocurrió que Los detectives… podía ser leída como la Rayuela del post boom. Las semejanzas con Cortázar son evidentes: los guiños generacionales, el relato fragmentado, incluso la extensión de los libros; todo hace pensar en obras gemelas. Asombrado por mi propia idea, di vuelta la novela y fui a los comentarios de la contratapa. Allí, Enrique Vila-Matas escribe: “Un carpetazo histórico y genial a Rayuela de Cortázar”. Y un poco más abajo, Jorge Edwards: “Un libro de la familia literaria de Paradiso, de Rayuela, de Adán Buenosayres”. Como suele decirse, la originalidad es una utopía –o una vanidad–, y la propia lucidez es siempre más exigua que la deseada.
 (Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, el domingo 4 de febrero de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

La biblioteca ideal

Febrero 2nd, 2007 · 8 Comments

Me llamaron del Gobierno de la Ciudad, para invitarme a participar del proyecto “Plaza joven”. La idea, según entendí, es recomendar una lista de libros a la gente que se acerque a las inmediaciones del Planetario, donde instalarán una biblioteca pública. Libros que haya leído en la adolescencia o la juventud y que me hayan marcado en algún sentido.

A pesar de que no creo que haya una edad determinada para leer, sí pienso que hay momentos para cada libro. Y como confeccionar listas va convirtiéndose con el tiempo en una de mis más inútiles debilidades, acá va la que envié, es decir: algunos de los libros que recomendaría siempre, y sobre los que podría volver una y otra vez.

Ambrose Bierce Diccionario del diablo

Roberto Bolaño Estrella distante

Albert Camus El extranjero

Truman Capote Música para camaleones

Alejandro Caravario Costumbres de la carne

Raymond Carver ¿Quieres hacer el favor de callarte, por favor?

Abelardo Castillo El candelabro de plata y otros cuentos

John Cheever Relatos 1

Simone De Beauvoir La mujer rota

Rodolfo Fogwill Muchacha punk

Richard Ford De mujeres con hombres

Graham Greene El factor humano

Michel Houellebecq Ampliación del campo de batalla

Osvaldo Lamborghini Novelas y cuentos 1

Alan Pauls El pasado

Manuel Puig El beso de la mujer araña

Andrés Rivera La revolución es un sueño eterno

J.D. Salinger 9 cuentos

Jean-Paul Sartre El muro

Rodolfo Walsh Variaciones en rojo

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Eventos y presentaciones

Queremos tanto a Gwen

Febrero 1st, 2007 · 14 Comments

Mientras el mundo sigue obnubilado con la absoluta insipidez de Scarlett Johanson (en serio: ¿qué le ven a esta chica, si tiene menos sex appeal que una manzana verde?), la más linda del barrio de las rubias fue madre y, ok, aunque está algo obsesionada con su peso, la perdonamos y le deseamos un muy rápido divorcio del desconocido y afortunado músico de rock que la acompaña.

Tags: Música y alrededores · Visto y oído