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Noticias y opiniones sobre libros, escritores, literatura y mercado editorial

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Entries from Setiembre 2007

Una invitación al voyeurismo

Setiembre 30th, 2007 · 1 Comment

Un edificio en la avenida Corrientes. Ocho departamentos intervenidos. En cada uno de ellos, una escena que se representa en loop, aunque con mínimas variaciones, a lo largo de una hora y media. Y unos cuarenta espectadores que asisten a esa serie de intimidades expuestas, compenetrados en vincular las historias que se representan con las que les narra una voz en off desde los auriculares de un mp3: voyeurs que van diseñando su propio mapa del fisgón. En esto consiste, palabras más o menos, Interiores, la puesta de Mariano Pensotti gestada en el marco de la programación de intervenciones del Centro Cultural Rojas, y que se convirtió en una de las propuestas más novedosas del Festival Internacional de Teatro, Danza, Música y Artes visuales de Buenos Aires.

Pensotti (Buenos Aires, 1973) es dramaturgo y realizador audiovisual. En 2006 obtuvo el Premio Faena a las Artes, y ése fue el impulso que lo llevó a trabajar, junto a Federico Marrale, Matías Sendón y Mariana Tirantte, en lo que sería Interiores: “Meterse en la casa de un desconocido y ver qué pasa, qué hace, cómo es su vida, qué piensa en ese momento… Esa es la fantasía. El procedimiento de la puesta se asemeja al de un ‘audioguía’ de museo donde se recibe información a partir de un objeto expuesto, y esa información cambia y resignifica lo que vemos. El contraste entre lo que se ve y lo que se escucha, a la manera de la voz en off del cine, genera dos mundos que a veces se complementan y otras contrastan”, cuenta Pensotti. Y explica: “Nos interesa partir de un momento pequeño, cotidiano, y a través de las narraciones acceder a un universo más complejo, insospechado, con un estilo de historias casi imposible de representar con los procedimientos tradicionales del teatro. Una multitud de historias que por momentos se asemejan más a capítulos diferentes de una gran novela”.

La obra –que seguirá los sábados, domingos y lunes de octubre– comienza apenas se ingresa al edificio. Allí, un asistente reparte los aparatos de audio e invita a recorrer la puesta en relativo silencio, “ya que el edificio está intervenido”, insiste, y no abandonado. Después de eso, cada espectador elegirá su propio recorrido. Se puede empezar por la terraza o por cualquiera de los pisos: bajar, saltearse escenas y departamentos.

En la terraza hay un ex profesor de colegio secundario que fue despedido luego de golpear a un alumno. En el tercer piso, un par de jóvenes desorientados con ínfulas terroristas amasan un golpe maestro contra el corazón del sistema capitalista. Un poco más abajo, un hombre se queja: “El VHS arruinó a mi generación”, dice, mientras se prepara para asistir a un encuentro con sus ex compañeros de estudios. Y una mujer recién separada –tal vez el mejor texto de todos– planea comenzar una nueva vida: redecorar el departamento, escribir la novela que siempre soñó y, un domingo cualquiera, ir a la cancha de Boca y, en medio del partido, pegarle un tiro en la cabeza a Mauricio Macri. “Ese sí sería un buen plan de domingo”, se ríe mientras escucha un disco de Madonna.

La puesta, como se adivina, está sostenida en los textos. El trabajo actoral queda, por el propio formato de la intervención, en un segundo plano, restringido al mínimo. “Se trata de una forma distinta de actuar y una forma distinta de mirar. La actuación como un devenir cinematográfico y el espectador como cámara”, propone Pensotti. Y así es: en la obra casi no hay diálogos, y si los hay no pasan de improvisaciones circunstanciales de los actores, que van y vienen, cocinan, juegan al ping pong o miran la televisión mientras los departamentos son recorridos y vividos por los espectadores.

(Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil, el domingo 30 de septiembre de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Literatura y valor

Setiembre 28th, 2007 · 2 Comments

“La literatura no es ni una profesión ni un oficio, es un destino, pero es un destino elegido que hay que enriquecer todos los días, lo que puede ser muy angustioso. Me he pasado la vida corrigiendo cuentos en los talleres, dando cursos o charlas sobre los géneros literarios, pero cada vez que escribo un cuento siento la misma incerteza no acerca de la forma, que se aprende a manejar con el tiempo y viene con la propia anécdota que te es revelada de algún modo, sino de su valor”.Abelardo Castillo, en una entrevista publicada hoy por Página/12.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Fogwill y Sasturain, en Talando árboles

Setiembre 28th, 2007 · No Comments

Patricio Zunini acomete la tarea de traducir al castellano lo que dijeron Fogwill y Sasturain el miércoles.

Desde este espacio, lo alentamos a que la faena sea completa (pero que no nos pida que lo ayudemos…).

Tags: Discusiones y polémicas

Big Dorothy

Setiembre 27th, 2007 · 3 Comments

En La lectora provisoria, algunos poemas escogidos de Dorothy Parker.

Tags: Visto y oído

¿El fin de los intelectuales?

Setiembre 27th, 2007 · 1 Comment

Esbozos de respuestas, en la revista Prometheus.

Tags: Discusiones y polémicas

Talando árboles / Ultimo encuentro

Setiembre 26th, 2007 · 3 Comments

Hoy a las 19 en la Boutique del Libro de Palermo (Thames 1762), Interzona organiza la última jornada del ciclo “Talando árboles”. En esta ocasión el debate girará en torno al título “Lectores y lecturas: ¿Qué es un lector? ¿Cómo se define según las librerías, las editoriales, los autores? ¿Por qué caminos llega al libro? Premios literarios, prensa y televisión.

Coordinan: Fernando Pérez Morales y Damián Tabarovsky.

Participan: Luis Chitarroni, editor (Sudamericana, Random House Mondadori); Rodolfo Fogwill, escritor; Sylvia Saítta, ensayista; Juan Sasturain, escritor.  

Tags: Eventos y presentaciones

Cómo dejé de ser ateo

Setiembre 25th, 2007 · 3 Comments

Va a haber que convencerse nomás: parece que Dios existe.

Ah: gracias, Wes.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

El señalador

Setiembre 24th, 2007 · No Comments

Artículos destacados de cultura del fin de semana:

Perfil: Georges Bataille, el pornógrafo.

El Mercurio: Entrevista con John Updike.

La Nación: El fenómeno Sándor Márai.

Perfil: Lawrence Weschler, cronista estrella.

Clarín: Ñ se ocupa de Bolaño.

Página/12: El regreso de Vila-Matas, por Rodrigo Fresán.

Tags: El señalador (noticias destacadas de cultura)

La posibilidad de una isla

Setiembre 23rd, 2007 · 1 Comment

¿Se puede decir, a esta altura, algo nuevo sobre David Lynch? Sabiendo desde un principio que lo más probable es que uno fracase –y termine echando mano a las remanidas alusiones sobre el peso de lo onírico en sus películas–, el estreno de Imperio en la Argentina, un suceso por donde se lo mire (hacía seis años que Lynch no estrenaba), amerita el esfuerzo.

¿Es Imperio la apuesta más radical del ya de por sí radical director estadounidense? Es probable. Para empezar, la película dura poco más de tres horas. Pero, al margen del dato de la extensión, Lynch parece no sólo haber renunciado a cualquier atisbo de condescendencia con el espectador, sino que, a través de los beneficios de la filmación digital, es posible que haya logrado situarse definitivamente al margen de la gran industria del cine –de hecho no sólo filmó, dirigió y produjo su última película, sino que también se hizo cargo de la distribución.
Entonces: si con Terciopelo azul, Corazón salvaje y Mulholland Drive Lynch aún tendía un hilo –sutil, vaporoso– entre sus filmes y el público, Imperio viene a decretar el fin de la posibilidad de ese diálogo –llevando al extremo el libre albedrío de los espectadores. Ya no hay, salvo breves fragmentos, rastro alguno de trama o relato en un sentido más o menos clásico. Lo que Lynch propone es un acto de entrega total: uno acepta sus reglas por completo o escapa del cine en mitad de la proyección.
Hay mucho de pictórico en Imperio. La anécdota cuenta que cuando Lynch era estudiante de pintura vio cómo el viento que entraba por la ventana movía el lienzo donde pintaba, y que fue esa suerte de epifanía lo que lo decidió a comenzar a filmar. La historia puede ser apócrifa, pero es válida para ilustrar la estrecha relación que parecen tener sus películas –la utilización de ciertas escalas cromáticas, la particular forma de iluminar– con las artes plásticas. Una de las mejores maneras de enfrentarse a Imperio es, precisamente, ésa: como si uno estuviera en una exposición. Muchas veces antes, pero sobre todo aquí, de lo que se trata es de una experiencia sensorial: una relación casi física con las imágenes, en la que poco o nada tendrá que ver la razón.

En un artículo del último número de la revista El Amante, Javier Porta Fouz glosa a Doris Sommer cuando escribe: “El Imperio de Lynch es indomable y particular, y quienes intenten conquistarlo deberían darse cuenta de que ‘inquietarse debería ser parte de la tarea de leer. Liberarse tal vez sea abandonarse al arte y dejar de interpretar cada detalle’”. Porta Fouz señala el guiño que la cita incluye a la última línea del ensayo Contra la interpretación, de Susan Sontag, aquella que reclamaba: “En lugar de una hermenéutica, necesitamos una erótica del arte”.
En el libro Perseverancia, Serge Daney –jefe de redacción de Cahiers du Cinéma, muerto en 1992– dice: “Cuando se transforma la puesta en escena en un fetiche, sabemos que al mirar una película no pasamos sencillamente de la vida real a la imaginaria (como creían con cierta ingenuidad los surrealistas) sino a una zona intermedia entre las dos (la del limbo)”. Tal vez sea la del limbo, más que lo onírico o lo inconsciente, la categoría que mejor les quepa a los experimentos más extremos de Lynch. Ese lugar intermedio, indefinido, no sólo difícil de poner en palabras, sino prácticamente imposible de aprehender.

Si puede afirmarse que lo que Lynch hace en Imperio es compilar una antología de sí mismo, donde extrema sus tics hasta lo inverosímil, la pregunta es, entonces: ¿qué hará luego de esta pesadilla monumental?

¿Acaso es posible ir más allá?

(Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil el domingo 23 de septiembre de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Feliz primavera para todos

Setiembre 21st, 2007 · 4 Comments

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Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Y hubo un día en que volvió

Setiembre 21st, 2007 · No Comments

Rengo, desactualizado, pero es cuestión de tiempo: luego de un mes de problemas volvió Nación Apache.

Y Piro no sabe si estar triste o contento.

Tags: Sobre libros y blogs

El señalador

Setiembre 20th, 2007 · No Comments

Las noticias destacadas de cultura del fin de semana:

Perfil: Entrevista con César Aira.

ABC: Un relato inédito de Carson Mc Cullers

El Mercurio: Una charla con Tess Gallagher, la viuda de Raymond Carver.

Perfil: Un ensayo de Ignacio Echevarría sobre Mario Levrero.

La Nación: Entrevista con Haruki Murakami.

Página/12: Enrique Raab por María Moreno.

Tags: El señalador (noticias destacadas de cultura)

Lo nuevo del Indio Solari

Setiembre 19th, 2007 · 6 Comments

Parece que, luego de tres años, en noviembre sale el segundo disco solista del Indio Solari.El título sería Porco Rex, pero con el Indio nunca se sabe (los nombres suelen cambiar siempre a último momento).

En la web circulan algunas canciones atribuidas al disco, entre ellas, las dos que siguen.

Mientras tanto el sol se muere…

Todavía no usé mi milagro de hoy (qué corta es la vida, mi amor !)
No voy a buscar más consuelos tontos
si pasa algo malo esta vez.
Te voy a buscar en la oscuridad…

Yo no sé si pueda volver a encontrarte, amor
si Dios no me quiere en tu eternidad
Sueño con que duermo, no lleno mi tumba aún
y un poquito tarde esta vez se va a
hacer…
Y mientras tanto el sol se muere
y no parece importarnos…
Mientras te quiero el sol se apaga
y si Dios queda en nada o no existe amaré mucho más.

Te voy a encontrar
en la oscuridad
Algún día, pronto, una de mis vidas
va a intentar matarme y lo va a lograr
Cómo será andar solito allá en la muerte ?
Ay ! mi amor ya sin vos… sin tu sueño…

Yo no sabría echarte de menos
(soy un ladrón que robó dolor)
y si te pierdo camino a casa
ya te dije esto antes… linda mía
te voy a encontrar
te voy a buscar
y te voy a encontrar…

Te estás quedando sin balas de plata…

Es encantador…
Tan encantador !
Jurás que te criaste en un balde de gusanos
tonteras de ayer que no te dejan ser feliz
No te están quedando mas de tus balas de plata
(no debí decirlo, tu esclavo ahora soy…)
Es encantador…
Tan encantador !

Debo confesarte que algo me he guardado
me dejé ganar y me puse encantador
A mi alrededor todos piensan que bromeo
y es encantador que pueda sentirme así.
Es encantador…

Hay en tu voz un dolor ligero
encantador, con color de pillo
Es encantador…muy encantador

Sos titán del sexo, persuasivo y goloso
tu tipa no ve que es una cerda igual que vos
(te manda mensajes de estrellita caliente)
Traga y hace muecas, implora y pide más.
Sos encantador…muy encantador
Lengua rosada y de terciopelo
Café del Mar y baladas tontas

Es encantador…
Tan encantador !

Seco, congelado, tonto y afortunado
Macho tupperwear, confortable (tudo Ben)
Cargas con la madre de todas las resacas
Cara de tapir, de gordito bon-o-bon

Sos encantador !
Muy en cantador ! Tan encantador !

***

Pero hay otra novedad, aún sin confirmar, y es que Solari estaría evaluando la posibilidad de publicar los textos que viene escribiendo desde hace algunas décadas (bajo el título general de El delito americano) en alguna editorial importante, el año que viene.

Tags: Música y alrededores

El recomendado

Setiembre 19th, 2007 · No Comments

PEQUEÑOS ROSTROS EN PIEZAS

El primer CD de EL ATOLÓN DE FUNAFUTI

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Rock 50 miligramos! 

Ya está en todas las disquerías (sí, en Musimundo también), a veintipocos pesos.

Tags: Música y alrededores

Revisitando el caso Di Nucci

Setiembre 18th, 2007 · 2 Comments

En febrero de este año los jurados del certamen de novela La Nación/Sudamericana revocaron el fallo que premiaba al libro Bolivia construcciones, firmado por Bruno Morales –seudónimo de Sergio Di Nucci–, por considerar que plagiaba fragmentos de la novela Nada de la escritora catalana Carmen Laforet. Luego de la decisión, el escándalo estuvo asegurado: pocos fueron los que evitaron pronunciarse en un caso que, lamentablemente, acercó a la literatura a las páginas policiales de los diarios.
Entre los argumentos en defensa de Di Nucci, se inscribió la llamada “Carta de Puán”, que se ponía del lado de la libre utilización de recursos formales como la intertextualidad –la literatura como el terreno de la libertad absoluta. Daniel Link, en su blog, intervino a su manera: “¿Que la literatura no puede ni debe ser eso? ¿Quién lo dice? ¿En qué se fundamenta? Y si los argumentos se desarrollaran con todo el rigor que merece, y dado que la literatura está hecha de frases (y no de cosas que pasan), ¿no habría que condenar, también, toda sintaxis copiada, robada, transferida de un texto a otro? Es claro que hay dos posiciones básicas: quienes defienden la legitimidad de las categorías jurídicas del capitalismo en relación con la literatura y quienes se abstienen de esa defensa. Todo lo demás es una consecuencia de eso”. Del otro lado se ubicó un buen número de indignados que consideraron el acto de Di Nucci como, llanamente, un robo. El escritor Gustavo Nielsen llegó a escribir: “Di Nucci es un vulgar ladrón. Un plagiario. No queremos a este imbécil en la literatura argentina”. Y hasta César Aira tuvo algo para decir: “Ahora todos se agarran de esta cosa de la intertextualidad. Pero yo propondría un pacto de caballeros: toda la intertextualidad que quieran, pero siempre que no haya plata de por medio. Entonces se podrían hacer todos esos ejercicios de apropiación sin que nadie sospeche”.
Pero cuando, con el correr de los meses, los ánimos parecieron aquietarse, la sensación que dejó la discusión fue que el tema no había sido agotado. Ahora, la revista Otra parte –que dirigen Graciela Speranza y Marcelo Cohen– le dedica a la controversia su último número, donde la propia Speranza vuelve sobre el tema y Patricio Lennard entrevista, por primera vez, al autor de Bolivia construcciones –libro que, dicho sea de paso, al día de hoy no ha sido retirado del mercado. Speranza remarca, al comienzo de su artículo, el gesto literario-político de Di Nucci: donar los 60 mil pesos del premio a la ONG boliviana Asociación Deportiva del Altiplano. “La estrategia de Di Nucci dejó desde el vamos a detractores y defensores girando en falso: si el ganador del premio era Bruno Morales y el dinero había sido donado, ¿de qué robo se lo defendía o acusaba?”.
Speranza recurre a la rica tradición del arte contemporáneo –a la llamada “cultura del uso”– para intentar ver un poco más allá de las reacciones espasmódicas del campo cultural: “Di Nucci se apropió de textos ajenos con la convicción de que es posible reprocesar obras existentes, usando los mismos textos para otros fines, en un acto de micropiratería calculada. En sintonía con el arte del concepto y la post producción, el plan se impone a la realización, y el marco al centro literal de la obra”.
En la entrevista a Di Nucci, el autor redobla la apuesta: “No hay pasaje alguno –en el extremo, oración alguna– sin alusiones.”. Y afirma: “En el interior de Bolivia construcciones, el uso de Nada es explícito, y las señales e indicios de este uso están distribuidos por todo el texto”. “Se abre aquí una discusión alternativa sobre Bolivia construcciones y otros experimentos de la narrativa actual”, escribe Speranza. Tal vez, pasados los primeros fragores del escándalo, ese momento haya llegado.

(Publicado en el suplemento de Cultura de Perfil el domingo 16 de septiembre de 2007).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Aquí no hay bosque

Setiembre 18th, 2007 · No Comments

El miércoles pasado estuvimos en el segundo de los encuentros organizados por Interzona y, como no podía ser de otra manera, Patricio Zunini estuvo ahí, para avergonzarnos con sus desgrabaciones.

Tags: Eventos y presentaciones

Talando árboles / 3er encuentro

Setiembre 17th, 2007 · No Comments

Interzona Editora y Boutique del Libro Palermo Viejo invitan a

TALANDO ÁRBOLES

Una discusión sobre la situación de la literatura argentina y la industria editorial

Último encuentro: LECTORES Y LECTURAS

• Miércoles 26 de septiembre, 19 hs, Boutique del Libro Palermo Viejo (Thames 1762)

¿Qué es un lector? ¿Cómo se define según las librerías, las editoriales, los autores? ¿Por qué caminos llega al libro? Premios literarios, prensa, televisión.

Participan: Silvia Saitta, ensayista; Fogwill, escritor; Luis Chitarroni, editor (Sudamericana, Random House Mondadori) y Juan Sasturain, escritor.

Coordinan: Fernando Pérez Morales & Damián Tabarovsky.

Tags: Eventos y presentaciones

Literatura de centro

Setiembre 17th, 2007 · 3 Comments

Dos años después de su maratónica reseña a La joven guardia, Quintín vuelve a leer una antología de nueva narrativa argentina. En el medio, pasaron muchas cosas (entre otras, la que le daba miedo a Q.: que yo haya comenzado a publicar ficciones).

Se puede adelantar: esta vez, la crítica resultó, sí, más corta que el libro.

Actualización: hay alguien más que se tomó el trabajo de leer, pensar y escribir sobre cada uno de los cuentos. Por el trabajo empeñado, y porque extrañamente opina casi todo lo contrario de Quintín en cada uno de los relatos, acá va el link.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · Discusiones y polémicas

La Argentina crónica/2

Setiembre 16th, 2007 · 1 Comment

By Rodrigo Orihuela

For The Buenos Aires Herald

La Argentina crónica, collected by Maximilano Tomas (Planeta).

Sunday 16/09/07

The American journalist Peter Hamill once said that contemporary journalism attempts to write down history at great speed. Quoting Hamill, the Mexican writer and journalist Jorge Hernández added recently that “American journalism, in particular, has concentrated on narrating the high-paced vertigo of all passing stories, and has not only done so swiftly but also with prose, and some of the best (prose) one can read”.

Hernández’s comment was made in the introductory article to the August edition of the Mexican cultural magazine Letras Libres, dedicated entirely to US journalism. The special edition included translations of Ernest Hemingway, John Steinbeck, Hamill, Gay Talese, and many other famous American hacks, all great writers of prose and all part of a tradition of journalism as a literary form.

This US tradition of well-written journalism is unparalleled in the world and good storytelling in journalism is one literary field in which Americans can claim absolute worldwide supremacy and only a dimwit would attempt to argue against the claim. This is not to say that there are no masters of prose among the journalists of other countries and one need look no further than the late Ryszard Kapuscinski, the Polish master of narrative journalism. Yet, nowhere is the outstanding decades’ long consistency of the American journalistic production equaled. Such enviable consistency is greatly the result of the existence of magazines like The New Yorker, Harper’s, Esquire and Rolling Stone, where feature articles written in narrative tone are the center-piece of every edition. It was in many of these magazines that great writers, ranging from Tom Wolfe, Truman Capote and Hunter Thompson to John Updike cut their teeth.

In Spanish, the word used to define the archetypal features of such magazines is “crónica”. But “crónica” has no direct translation in English, at least not one that is used in every-day talk (chronicle hardly fits). The feature article, according to the English-language usage of the term, comprises articles ranging from narrative profiles to hard-analysis while the “crónica” is a hundred per cent narrative. There is no possibility to develop a “crónica” if the author is not attempting to write well. Neither is there any sense in writing “crónicas” without a serious attempt to be a story-teller.

As in most countries, many Argentine writers have worked as journalists or written in the press, Roberto Arlt and Rodolfo Walsh being the top examples. However, the crónica as a genre has not been widely developed, mainly due to the absence of publications willing to offer the space, the working-time and the pay required to undertake the weeks and months-long research necessary to develop high-standard articles of the kind.

The absence of adequate publications has not, however, deterred production. Over the years, committed journalists have managed to write short narrative features for some of the existing magazines and newspapers (mainly Noticias and Página/12) and others have published books. The journalist Martín Caparrós out-stands among those who have vented their eagerness to publish crónicas through books, with a prolific production on a vast range of subjects, and Leila Guerriero, another reporter, published a highly successful book in the same vein in 2005, Los suicidas del fin del mundo. Guerriero’s book, in fact, convinced the Argentine division of the Spanish-publisher Tusquets to publish crónica-only books, the first of which is being released in September.

The excellent collection of Argentine crónicas put together by Maximiliano Tomas, La Argentina crónica, also serves to categorically prove that Argentina has many top class writers of crónicas among its rank-and-file journalists – journalists with the talent to spin wonderful literary pieces of work. The book, which includes a prologue by Caparrós, is good all-around and should be listed as a compulsory read at every journalism school in the country. Several types of crónicas are included, from the ones written heart-on-sleeve, to the cold, informative ones (as informative as a clearly and purposefully subjective story can be, considering that subjectivity is an unavoidable and openly accepted condition in every crónica).

All the articles do what stories –be they fiction or journalism– should always do: they tell more than one story; they tell the story that gives the article its name and which builds the theme of it all but they also have other strands, other stories that offer background music just as interesting as the central theme.

All 14 articles picked by Tomas are written from the view of the unashamed outsider who attempts to understand, or portray, a person or circumstance to which the writer cannot naturally relate to. They also prove that outsiders are not always the same when it comes to writing-and-describing –some can laugh at their own position (Hernán Brienza does it wonderfully in A caballo de la fe) while others can be informative and distant and still actively takes sides (Josefina Licitra in Y parirás con dolor).

It is, however, Alejandro Seseolvsky who stands far above everybody else with his Skinheads anti-fascistas: el lado rojo de la fuerza, an article which makes the entire book worthwhile. From a narrative journalism stand-point, Seseolvsky’s feature is perfect. First, because it takes a little known subject (anti-fascist skinheads) and offers a colourful portrait while also thoroughly informing in few words and without boring or losing his tempo. Second, the article is very well written, with excellent prose that combines colloquial and formal talk in precise measures. Third, Seselovsky makes it clear at all times that he is taking part of everything he describes and narrates. He tells his readers, for example, that he drank beer on a sidewalk with several skinheads and took them in his car to a football match, but he never takes over the story as a character. Readers know he is there but he is not even a thumping voice in the background. Finally, he rounds up his experience without any loose ends while he leaves readers itching for more.

Two articles could have been better left out, for different reasons. Gonzalo Sánchez’s Los dueños del fin del mundo tells the story of billionaire foreign businessmen who have bought vast extensions of land in the most beautiful areas of the Patagonia. Last year, Sánchez published La Patagonia vendida, a book with longer, more detailed articles on the same businessmen and lands he focuses on in this article. Thanks to La Patagonia vendida, Sánchez’s work on this specific topic is well-known and therefore it may have been more interesting for Tomas to present another article or another author to readers.

The second article that could have just as easily been left out of La Argentina crónica is Esteban Schmidt’s La política en los boxes, because it simply does not fit in the collection. All the other features selected by Tomas share one aspect: the authors powerfully relate –favorably or not, ironically, seriously or jokingly– to the topic they write about. They show that they feel strongly for whatever they are writing about and Schmidt’s article does not fulfill these precepts. It is not that the piece is bad. It simply belongs elsewhere, in a different kind of collection.

The topics of the collection range from political campaigns to high-profile criminal cases and to the little known world of professional TV show “laughers”. The features are anything but rosy and, in fact, there is a persistent feeling of melancholy –gloominess, even– which is at its highest with the opener, Carolina Reymúndez’s Operación Ja Ja. The bitter-sweetness of this story, whose characters’ sadness is comparable to that of circus clowns, sets the tone for a book that is, otherwise, a wonderful pleasure of a read. 

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo)

La Argentina crónica

Setiembre 16th, 2007 · No Comments

En ADN de ayer, el prólogo de Caparrós, un fragmento de la crónica de Daniel Riera, y un breve texto -más breve luego de la edición- sobre la antología.

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo)

Guerra de vedettes

Setiembre 14th, 2007 · No Comments

Un texto desopilante de Cicco sobre estas chicas que, parece, se pelean todo el tiempo.

Cualquier similitud con el campo intelectual (¡Bourdieu, Bourdieu!), bueno, como puede leerse, no es pura coincidencia.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas) · El oficio de escribir (sobre periodismo)

Y más ciudades

Setiembre 13th, 2007 · No Comments

A partir de la antología Buenos Aires Ecala 1:1, en Hablando del asunto se mandaron este mapa.

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Y Pedro Mairal, que se quedó afuera del libro por indecisión propia, cuelga el que debería haber sido su aporte: un texto sobre Constitución.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Ciudades imaginadas

Setiembre 13th, 2007 · No Comments

Un texto de Daniel Link.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Salven al Titanic

Setiembre 12th, 2007 · 3 Comments

¿Tendrá algo que ver la migración de lectores de papel a la web, la pauperización social y económica, la mediocridad de buena parte del periodismo gráfico actual? ¿Para cuándo un estudio de las causas?

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo)

El señalador

Setiembre 12th, 2007 · No Comments

Las noticias de Cultura más destacadas del fin de semana:

Perfil: Los 150 años de Las flores del mal

El Mercurio: La columna de Juan Villoro.

Página/12: La última de Lynch: nadie entiende nada.

ADN: Sarlo y Fogwill, sobre los mitos de autor.

El Mercurio: Santiago Calatrava: el señor de los puentes.

Tags: El señalador (noticias destacadas de cultura)

Talando árboles / Tercer encuentro

Setiembre 11th, 2007 · No Comments

Interzona Editora y Boutique del Libro Palermo Viejo invitan:

TALANDO ÁRBOLES

Una discusión sobre la situación de la literatura argentina y la industria editorial

Tercer encuentro: SUPLEMENTOS Y CRÍTICAS

• Miércoles 12 de septiembre, 19 hs, Boutique del Libro Palermo Viejo (Thames 1762)

¿Sirve todavía la crítica literaria? ¿Cómo es la relación entre medios, editoriales y autores? ¿Existe todavía la figura del crítico literario? ¿Es la crítica una instancia de reflexión, o forma parte del proceso de promoción del libro?

Participan: Maximiliano Tomas, editor (suplemento Cultura, diario Perfil);

Mariano Valerio, director editorial (revista Los Inrockuptibles);

Juan Boido, editor (Radar, Página /12)

y Américo Cristófalo, editor (Paradiso).

Coordina: Damián Tabarovsky.

Tags: Eventos y presentaciones

Apuntes sobre la crónica periodística

Setiembre 10th, 2007 · No Comments

Se acaba de distribuir La Argentina crónica, una selección de textos escritos por los mejores cronistas argentinos publicados en medios nacionales y extranjeros entre 1997 y 2007.

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Los autores son: Cristian Alarcón, Guido Bilbao, Hernán Brienza, Cicco, Julián Gorodischer, Leila Guerriero, Josefina Licitra, Pablo Plotkin, Carolina Reymúndez, Daniel Riera, Gonzalo Sánchez, Esteban Schmidt, Alejandro Seselovsky y Martín Sivak.

El libro lleva, además, un prólogo sobre el género de Martín Caparrós.

Y una introducción, que es la que pego acá abajo.

Apuntes sobre la crónica periodística

Es probable que lo que hoy conocemos como crónica periodística haya estado siempre ahí: desde los escritos de Heródoto –el llamado “padre de la historia” fue, tal vez, el primero que emprendió voluntariamente la tarea de viajar para contar– a Truman Capote, pasando por las aventuras de los adelantados del siglo XV y los viajes de los naturalistas del siglo XIX. Todos, a su manera y con distintos fines, se vieron tentados a narrar y describir los hechos más interesantes de su tiempo –y a dejar su propia huella en aquellos relatos.

Pero lo que importa aquí es que bien entrado el siglo XX en la Argentina –más precisamente entre 1950 y 1970, mientras en los Estados Unidos el mismo Capote junto a Tom Wolfe y Norman Mailer se aplicaban a tareas similares, bajo un rótulo de alta potencialidad comercial: el New Journalism– supo florecer una generación de cronistas notables, que ejercían el periodismo con plena conciencia de las herramientas que les ofrecía la ficción literaria, entre los que destacaban Enrique Raab, Rodolfo Walsh y Tomás Eloy Martínez. Ese género, cuyo primer resultado visible –suele repetirse– fue la aparición de un libro capital, el Operación masacre de Walsh, pareció replegarse durante la dictadura militar (1976-1983), ya que el contexto no sólo hacía impracticable sus fines más evidentes –centrarse en las historias que el periodismo informativo tradicional suele soslayar, profundizar en sus razones, indagar sus causas, cambiar el foco de interés o prestar voz a los que no la tienen, en fin: construir el relato del antipoder–, sino que tampoco ofrecía espacios para que aquellas piezas fueran publicadas.

Por razones obvias, con el regreso de la democracia los medios de comunicación de masas se dedicaron a dejar constancia de los crímenes de la represión ilegal y, más tarde, a lo largo de la década del 90, el periodismo hizo de la investigación de la corrupción estatal su tópico casi excluyente. Así, mientras en su gran mayoría la prensa se dedicaba a fiscalizar, investigar y juzgar a los funcionarios de la alta política, el interés por la crónica (a la que algunos llaman, también, periodismo narrativo) menguó notablemente. Aunque, hay que decirlo, hubo una honrosa excepción: a través de una serie de relatos de viaje recogidos en libros como Larga distancia, Dios mío y, más tarde, La guerra moderna, Martín Caparrós se moldeó como el gran cronista argentino, proyectando su influencia sobre una nueva generación de periodistas jóvenes que, por entonces, se formaba y daba sus primeros pasos en los medios. Esa generación es, precisamente, la que este libro pretende presentar en conjunto por primera vez.

¿Qué es una crónica periodística? Encontrar un significado unívoco no es tarea sencilla: las definiciones varían de acuerdo a las fuentes bibliográficas utilizadas o a quién sea el que intente formularlas. Pero podemos arriesgar algunas: una crónica es un relato periodístico de una extensión bastante más amplia que la que suele aparecer en la prensa diaria. La crónica, queda dicho, no busca sólo informar. Sus objetivos pasan, también, por ofrecer una mirada personal de los hechos narrados, por poner en juego la propia subjetividad del narrador, por componer una historia utilizando las herramientas de representación –como se dijo– que parecían exclusivas del campo de la literatura: la variante de puntos de vista que ofrece la primera, segunda o tercera persona, el uso de guiones de diálogo, de monólogos interiores, de largas descripciones o digresiones funcionales al relato. La crónica utiliza, en su beneficio y mixturándolos, los demás géneros periodísticos: el reportaje, la entrevista, el perfil, la investigación. Y pretende construir, a través de ellos, una suerte de “relato total”.

Quede dicho: no se trata, tampoco, de meras cuestiones formales. Para Caparrós, por ejemplo, la crónica no es “sólo un lujo narrativo”, como declaró hace poco tiempo en una entrevista, sino que implica reflexionar y poner en acto una actitud, si se quiere, ético-política frente al ejercicio de la profesión. “Frente a la decisión de los grandes medios de actualidad de postular que importa lo que le sucede a la gente que tiene poder, la crónica habla de otro tipo de gente. Para las personas comunes, la única posibilidad de salir en los diarios es un choque de trenes, un crimen pasional o algún que otro accidente. Sin sangre es muy difícil que una persona común salga en los diarios. Los que salen en los diarios son los que tienen poder. Políticos, económicos o del espectáculo: actrices, futbolistas, modelos. Y eso postula una idea muy fuerte del mundo: que lo que importa es lo que le pasa a la gente que tiene poder. Eso es lo que te está diciendo el diario todo el tiempo. Marca agenda y marca una forma de ver el mundo. En cambio la crónica habla de otra gente. Y en ese sentido me parece muy política”[1].

El escritor y cronista mexicano Juan Villoro, por su parte, suele afirmar que la crónica es “literatura bajo presión”. Y agregamos: un catalizador, un aleph; una versión insospechada de lo real; lo opuesto de una noticia; un texto de no ficción atravesado por la mirada del cronista; una verdad hermosamente dicha; la única versión del mundo antes del final de todo; un ejercicio de libertad narrativa; la negación del paradigma estúpido de la “objetividad periodística”. Todas éstas definiciones posibles para el género, presentes en este libro y formuladas por los propios autores de los textos que lo componen.

Por los mismos motivos que la constituyen, la crónica presenta ciertas dificultades de circulación en un mercado periodístico como el actual, en el que los relatos extensos parecen abolidos por decreto y en el que la imagen ha plantado la bandera de su preeminencia. Así las cosas, los cronistas argentinos suelen publicar sus historias en revistas que se editan en otros países de Latinoamérica, publicaciones que son marca registrada del género como Gatopardo, SOHO, Donjuán, El Malpensante (Colombia) o Etiqueta Negra (Perú), entre otras. Algunos medios locales como la desaparecida TXT o las revistas Rolling Stone y Playboy dedican, cada tanto, espacios para éste tipo de relatos; pero no dejan de configurarse como la excepción a la norma.

Por otra parte, la dificultad para llevar adelante la elaboración de esta clase de textos suele tener, también, razones económicas: para abordar una historia y convertirla en crónica según las pautas que el género demanda, se necesita, sobre todo, de una generosa cantidad de tiempo –semanas, meses. Tiempo que muy pocas veces los periodistas argentinos están en posibilidad de conseguir. Sin embargo, más allá de las fronteras, en seminarios, talleres y congresos, no deja de hacerse referencia a una suerte de “auge de la crónica”. Leila Guerriero publicó un artículo sobre el tema, titulado “Sobre algunas mentiras del periodismo”[2]. Allí escribe: “Pocos medios gráficos están dispuestos a pagarle a un periodista para que ocupe dos o tres meses de su vida investigando y escribiendo sobre un tema. Los editores suelen funcionar con un combustible que se llama urgencia y con el que la crónica no suele llevarse bien. Finalmente, y quizás sobre todo, pocos medios están dispuestos a dedicarle espacio a un texto largo ya que, se supone –lo dicen los editores, lo vocean los anunciantes, lo repiten todos–, los lectores ya no leen. Y sin embargo, sin medios donde publicarla, sin medios dispuestos a pagarla y sin editores dispuestos a darles a los periodistas el tiempo necesario para escribirla, se habla hoy de un auge arrasador de la crónica latinoamericana. Después del misterio de la Santísima Trinidad, éste debe ser el segundo más difícil de resolver”.

La paradoja queda planteada, aunque tal vez haya un una cuota de verdad en las dos situaciones: quizá hoy el género haya alcanzado uno de sus picos máximos de visibilidad –hoy muchos jóvenes periodistas a quienes no les interesa el ejercicio de la prensa diaria tradicional quieren convertirse en cronistas–, producción y calidad, lo que hace aún más evidente la escasa voluntad de riesgo editorial que no repara en la tarea de construir los espacios para que ése trabajo pueda ser exhibido.

¿Por qué hay quienes ven en la crónica un lugar de resistencia al discurso hegemónico que pretenden imponer los grandes conglomerados de medios? Mitificaciones al margen, existe una respuesta posible: modificada por la revolución tecnológica, las nuevas formas de producción, consumo y circulación de la información, el periodismo está sufriendo importantes transformaciones. Alcanza con recordar que hasta hace diez o quince años aún se escribía a máquina y los artículos se transmitían por teléfono de línea o fax, sin mencionar los profundos cambios producidos en el ámbito de la fotografía. Hay tendencias que sostienen que las ediciones electrónicas de los diarios desplazan, de a poco pero de manera sostenida, a las de papel. Aunque no hay por qué ponerse apocalíptico: lo más probable es que esto no signifique la inminente desaparición de los medios informativos, o que el periodismo sea una actividad en vías de extinción. Más importante sería pensar que todos estos cambios podrían reconvertir al oficio en un sentido positivo. Tal vez muy pronto –¿ya mismo?– los grandes medios se ocupen de ofrecer la pulpa de las noticias –mejor y más rápido, con posibilidades de corregirla y actualizarla al instante–, y muchos diarios y revistas se vean obligados a ofrecer, a un lector más exigente, lo que va a demandar por su paga: análisis, reflexión, opinión y calidad narrativa. Una de las salidas para satisfacer a este nuevo lector, por supuesto, sería la de procurar un espacio más generoso para la publicación de crónicas periodísticas.

Este libro pretende ofrecer una muestra de las mejores piezas del género que se produce hoy en la Argentina. Se trata de catorce crónicas cuyo eje temático es la Argentina, publicadas entre 1997 y 2007, pero que lejos del ensayo sociológico piensan y retratan al país a través de múltiples miradas: un viaje a través del fútbol, el folclore y la televisión argentina, pero también sobre su –tan en boga– turismo sexual, sobre las huellas de la dictadura militar, la venta de la Patagonia a manos extranjeras, los circuitos informales en que se tejen los acuerdos políticos y un seguimiento de los más resonantes casos judiciales y policiales –desde el asesinato de José Luis Cabezas hasta la controversia alrededor de la adolescente Romina Tejerina. Para llegar a esta selección se realizó una convocatoria a nivel nacional y se recibieron varias decenas de textos. Los requisitos para los postulantes fueron que pudieran acreditar al menos cinco años de experiencia en medios gráficos y, como la intención era también ofrecer un recorte de la nueva generación de cronistas que comienza a hacerse visible, que tuvieran, como máximo, cuarenta años de edad. El resultado son estas crónicas, publicadas en medios nacionales y extranjeros, a las que se les anexó un breve cuestionario sobre el género que cada uno de los autores respondió –incluso poniendo en cuestión sus leyes y finalidades. Ni más ni menos que un apasionante retrato de la Argentina contemporánea.

Buenos Aires, septiembre de 2007   


[1] Entrevista publicada en eblog.com.ar el 11 de diciembre de 2006.

[2] Revista El Malpensante (Bogotá, Colombia), diciembre de 2006.

Tags: El oficio de escribir (sobre periodismo) · Libros / Novedades

El malestar en las ciudades

Setiembre 9th, 2007 · No Comments

Entre el 28 y el 30 de agosto de 2006 se realizó el Segundo Encuentro de Pensamiento Urbano, organizado por el Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires. Ahora, algunas de las ponencias más interesantes leídas en el encuentro acaban de ser recogidas en dos breves tomos: Boulevard central y Diagonal sur.

En el prólogo único que abre los libros, las organizadoras del ciclo, Graciela Speranza y Matilde Sánchez, explican cuál es la situación sobre la que se pretende pensar: el malestar en las ciudades contemporáneas. “Pensamiento, arte y ciudad se vuelven indiscernibles en el siglo XX y gran parte de la historia de las vanguardias se escribe con reinvenciones de recorridos urbanos”, escriben. Y luego advierten: “Pero el idilio más o menos esperanzado con la ciudad va virando a puro espanto. Claustrópolis, ciudad amurallada, ciudad pánico: ése es, mal que nos pese, el nuevo repertorio con que se nombra a la vida urbana. En las metrópolis de todo el mundo y también en Buenos Aires las diferencias sociales recrudecen los enfrentamientos y desalientan el contacto; se construye para cercar las diferencias, más amenaza que estímulo de la vida comunitaria”.

Boulevard central está compuesto por la desgrabación de la teleconferencia que mantuvo Matías Serra Bradford con John Berger, y un breve ensayo en el que David Harvey –doctor en geografía histórica, autor de Paris. Capital of Modernity– reconstruye cómo el capitalismo financiero logró sobrevivir en el tiempo a través de urbanizaciones históricas como la reconstrucción de París en el siglo XIX o la suburbanización de la ciudad de Nueva York en las décadas del 50 y 60 del siglo XX.

El otro tomo, Diagonal sur, presenta textos –ensayísticos, ficcionales– de Juan Villoro, Patricia Melo, Alan Pauls y Pedro Lemebel, entre otros. Algo de lo que advierten Speranza y Sánchez no sólo sobrevuela los dos libros, sino que es palpable para cualquiera que camine la ciudad. Buenos Aires vive un proceso que tiende a la homogeneización del paisaje urbano –las torres privadas que amenazan con convertir a la ciudad entera en Puerto Madero–, el colapso de los medios de transporte –en una red de subterráneos a todas luces insuficiente– o el caos vehicular, empujado por el vuelco del consumo al mercado automotor, que parece irrefrenable.

Sin embargo, basta con leer los textos de Villoro sobre la ciudad de México, de Melo sobre San Pablo, de Lemebel sobre Santiago de Chile, para entender que todo puede ser peor. Villoro compara al DF con la mujer barbuda del circo, alguien que “ejerce la elocuente fascinación del defecto” pero a la que no se puede, con todo, dejar de amar. “Vista desde afuera, la ciudad de México bate todos los récords del espanto. Desde dentro, el paisaje se percibe de otro modo: ningún apocalipsis es para nosotros, aunque vivimos rodeados de sus signos.” Lemebel, por su parte, dice que cada vez que viene a Buenos Aires se encuentra con otra ciudad, aunque los lugares están donde siempre: “A diferencia de Santiago, que también está cambiando permanentemente. Están inventando: nuevos edificios, nuevas construcciones para parecernos a Manhattan. Edificios que son como de telgopor, como maquetas”.

Buenos Aires parece debatirse justo a la mitad de estos dos caminos: entre la opción por el caos colorido, ruidoso y contaminado del DF y las aspiraciones primermundistas e impersonales de Santiago. ¿Cómo será Buenos Aires en algunos años? ¿Existirá, acaso, una síntesis posible de estos dos destinos urbanos?

(Publicado el domingo 9 de septiembre en el suplemento de Cultura de Perfil).

Tags: Asuntos internos (en el diario PERFIL)

Noche de cuentos

Setiembre 8th, 2007 · No Comments

Este martes 11 de Septiembre, a las 20:30 horas, el Grupo Alejandría presenta otra “Noche de Cuentos”, con invitados especiales.

Con la presencia de Elsa Drucaroff, quien leerá y a quien luego entrevistaremos.

En “Bar Bartolomeo” (Bartolomé Mitre 1525).

Entrada libre y gratuita.

Tags: Eventos y presentaciones

Ampliación del campo de batalla

Setiembre 7th, 2007 · 2 Comments

¿Se acuerdan de la última denuncia del escritor polemista más avezado de nuestras pampas?

Bueno, ahora nos llega por correspondencia esta última misiva, que relata cómo se resolvió aquel conflicto.

Fogwill ganó: el dictamen No 59347 del 16 de agosto de 2007 de la Procuración General del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, establece que no existen impedimentos para que la obra La Experiencia Sensible y participe de la edición 2001/2002 de los premios municipales, y al mismo tiempo, que las actuaciones del certamen deben exhibirse al autor en cumplimiento de la Ley 104 de Derecho a la Información.

Fogwill perdió: por ese motivo, la Dirección de Concursos de la Ciudad volvió a convocar a los mismos jurados que habían fallado excluyéndolo, concediéndole esta vez a la Experiencia Sensible el Segundo Premio por los votos de los jurados Dal Maseto, Iparraguirre y Fernández Moreno, desplazando así, del segundo premio a la novela histórica El delicado umbral de la tempestad del escritor Jorge Castelli, sostenida, en segunda ronda del certamen, por los votos de Requeni de la Academia de Letras, y Lomuto, de la SADE.

El tercer premio, por unanimidad, correspondió a Segovia o de la poesía de Jorge Accame. El primer premio, a propuesta de los jurados Fernández Moreno, Requeni y Lomuto, consagró a la novela Circus de Julio Llinás desplazando así a la propuesta de Dal Maseto e Iparraguirre, que asentaron sus votos favorables a la novela Puras Mentiras de Juan Forn.

Tags: Discusiones y polémicas