Vamos, ¿hay alguien ahí que realmente puede tomarse en serio eso de la microficción? Tiendo a pensar que los que escribieron epigramas que se hicieron famosos en verdad se estaban burlando de los lectores y, sobre todo, de ellos mismos. “Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí”. Me lo imagino a Monterroso riéndose de todos los que después de él iban a ver algo genial en tremenda estupidez y, peor, se iban a dedicar a imitarlo. Por si a alguien le quedan dudas, Hemingway, que apuesto todo a que sí se estaba burlando, alguna vez escribió el relato más corto del mundo: “Vendo zapatos de bebé, sin usar”. Después de eso, sólo nos queda dedicarnos al cuento, al relato, a la novela, a cualquier otra cosa. Ni vale la pena discutir.
Comienzo y final
Julio 2nd, 2010 · 11 Comments
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