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Bienvenidos al mundo del revés

julio 22nd, 2010 · 4 Comments

El 4 de julio Matías Serra Bradford escribió la nota de tapa del suplemento de Cultura de Perfil acerca de Contraluz, el nuevo libro de Thomas Pynchon. Su artículo decía cosas así:

“Pynchon es de tradición cervantina: la excursión, los apodos inolvidables, la incertidumbre, la dualidad, la alucinación. Una cuadrilla llamada “Los Amigos del Azar” emprende una travesía en una nave inconcebible que dará la vuelta al mundo. Es una tripulación que parece venir de otros libros. (Y hay una impresión en Pynchon de que muchos de sus personajes –y las noticias– llegaran de novelas de terceros.) De hecho, alude a aventuras supuestamente ya publicadas, protagonizadas por esta banda: “Los Amigos del Azar en busca de la Atlántida”, “Los Amigos del Azar y los Piratas de Hielo” y “Los Amigos del Azar casi chocan contra el Kremlin”. Contraluz carece de atajos y vuela de los Himalayas al Artico, detallando las escalas y los encuentros con buscavidas, espías, ilusionistas, prostitutas, perros parlantes, profetas descreídos, jugadores compulsivos, mujeres que se fugan y anarquistas tirabombas”.

Ayer, 21 de julio, la revista Ñ de Clarín levanta un cable de la Agencia de Noticias estatal Télam, donde se “adelanta” la salida del nuevo libro de Pynchon, Contraluz, y se dicen cosas como ésta:

“A la manera de un libro de viajes algo alucinado, Pynchon se vale de una cuadrilla llamada “Los Amigos del Azar” para emprender una travesía en una nave inconcebible que dará la vuelta al mundo y que funciona como una tripulación que parece venir de otros libros.

De hecho, el libro alude a aventuras supuestamente ya publicadas, protagonizadas por esta banda, como “Los Amigos del Azar en busca de la Atlántida”, “Los Amigos del Azar y los Piratas de Hielo” y “Los Amigos del Azar casi chocan contra el Kremlin.

Contraluz carece de atajos narrativos de todo tipo: por el contrario, el autor parece gozar al máximo el detalle de las escalas y los encuentros con buscavidas, espías, ilusionistas, prostitutas, perros parlantes, profetas descreídos, jugadores compulsivos, mujeres que se fugan y anarquistas tirabombas que proliferan por el volumen”.

Las extrañas y fieles similitudes se repiten a lo largo de, por lo menos, cuatro párrafos. Extraño ejercicio del periodismo donde son los diarios los que nutren a las agencias de noticias que, a su vez, se olvidan de citar las fuentes de información que utilizan. En el universo paralelo donde yo vivo eso se llama sencillamente plagio.

Tags: Discusiones y polémicas