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Entries from mayo 2012

El día en que el porno llegó a la televisión abierta argentina

mayo 31st, 2012 · 1 Comment

Por Maximiliano Tomas

La pornografía es un negocio formidable que puede sintetizarse en cuatro palabras: dinero, sexo y más dinero. Y negocio formidable quiere decir, literalmente, una máquina desaforada de fabricar beneficios. Tanto, que ya es un lugar común repetir que la industria de contenidos para adultos es una de las más lucrativas del mundo. Sus números varían según las fuentes, ya que algunos de sus actores son pudorosos, otros un tanto inescrupulosos, y finalmente porque muchas de sus ganancias son indeclarables y otras muy difíciles de cuantificar. Pero se suele decir que los ingresos totales por venta de material pornográfico ascienden, en los Estados Unidos, a unos 13.300 millones de dólares al año (más que los de las corporaciones mediáticas ABC, NBC y CBS juntas), y que el volumen total en el mundo es de alrededor de 100 mil millones. Que sólo en California, donde está ubicado el Valle de San Fernando (llamado “Valle del Porno” por la cantidad de productoras instaladas allí), el cine condicionado emplea a unas 20 mil personas. Que en Dinamarca la pornografía es la tercera industria más importante en términos financieros. Y que las cadenas de hoteles Marriott, Westlin y Hilton reconocieron que hasta un diez por ciento de su facturación total proviene de las películas triple X que sus huéspedes contratan de manera compulsiva.

La historia de la industria pornográfica es sinuosa y apasionante, tiene que ver el universo del deseo pero también con los de la política y el crimen organizado, y está narrada fragmentariamente en algunos libros y unas cuantas películas (Boogie Nights, de P. T. Anderson, es una de las mejores). Hoy, luego de la época dorada de los años 60 y 70, y de la explosión del consumo hogareño con la aparición del VHS en los 80, se vive la llamada “tercera revolución del porno”. Que es la de Internet: la circulación casi ilimitada que ofrece la Web, el concepto de gratuidad y la capacidad de cada individuo de producir y distribuir sus propios contenidos está cambiando el mapa del negocio una vez más. Al mismo tiempo (y al margen de las profusas discusiones y problemáticas planteadas por las denuncias de explotación sexual y prostitución encubierta de los activistas antipornografía), el discurso pornográfico atraviesa a la sociedad contemporánea, de la publicidad a la medicina, pasando por los medios de comunicación. Y se ha visto multiplicado y legitimado por otras industrias, como la cultural y la del entretenimiento. Ahí están los lujosos tablebooks eróticos del sello alemán Taschen, con retratos detalle y en clave pop de genitales masculinos y femeninos. O la publicidad en vía pública de una marca de electrodomésticos de línea blanca protagonizada por amas de casa en ropa interior, todo muy pinup. O las proyecciones de cine mudo pornográfico con música incidental que se hacían los viernes a la noche en el Museo de Arte Latinoamericano. O los programas infantiles conducidos por estrellas rubias e hipersexuadas, que vaya a saber uno cómo estimulan el cerebro de los pequeños televidentes. O los llamados Pornstudies, rama de los Estudios Culturales desarrollados sobre todo en el ámbito académico europeo y anglosajón. Como escribe la feminista Sheila Jeffreys en el libro La industria de la vagina, “la pornografía convirtió a la industria del sexo en algo cool. Y se volvió lo suficientemente respetable como para que corporaciones como la General Motors incluyera a los canales porno entre sus negocios”.

Es por todo esto que Pol-ka, la usina principal de las ficciones del Canal 13, puede lanzar al mercado un producto como Condicionados (miércoles a las 23), una historia centrada en los vaivenes de una productora familiar de cine para adultos en la Argentina. En ella, Oscar Martínez (el director porno Dickie Jones), Soledad Silveyra (su mujer, ex estrella de la industria), Julieta Zylberberg (la hija de ellos, que atiende un sexshop), Guillermo Pfening (el hijo, aspirante a guionista de películas condicionadas) y Fabio Posca (el asistente de producción) componen el núcleo de personajes de la trama, a la que se suman Bárbara Lombardo (una actriz debutante) y Leticia Brédice (una starlet estragada por los efectos de su trabajo). Más allá de ciertos desnudos bastante cuidados, hasta ahora los límites impuestos por los guionistas parecen ser los de cualquier ficción costumbrista. Las actuaciones de Martínez y Silveyra, los diálogos, incluso la performance de Lombardo se ubican muy por encima de la media televisiva. Pero el anclaje de la historia en la industria pornográfica se revela antojadiza: si las tensiones argumentales de la serie prometen ser las de siempre (amores, odios, desengaños, dinero y poder), daría lo mismo que Martínez y Silveyra fueran dueños de una estación de servicio o de una rotisería.

La verosimilitud necesaria de cualquier ficción de corte realista presenta una dificultad adicional: en la Argentina jamás existió una industria del cine pornográfico (ni siquiera hay consenso acerca de si existe una industria del cine a secas), con lo que ciertas referencias (los premios internacionales recibidos por Martínez, los exorbitantes presupuestos para filmar mencionados) más que retratar el mundo real refuerzan una trama sostenida por los mitos del imaginario común. Todo esto era esperable: “La moralidad burguesa”, escribió Roland Barthes, “implica el rechazo de la alteridad, la negación de lo diferente, el placer de la identidad y la exaltación de lo semejante”. Y la televisión abierta argentina expresa el núcleo más duro de esa moralidad. Habrá que ver cómo reacciona la audiencia (el programa midió casi 16 puntos) y cómo se comportan los anunciantes. Tal vez de eso dependa que la serie avance por la senda más convencional (trazada por los problemas financieros y matrimoniales de los protagonistas) del porno imaginario, o se arriesgue a meterse con el lado duro, frío, bestial y algo decadente (insinuado en los personajes de Lombardo y Brédice) del porno de la vida real.

(Publicado en lanacion.com)

Tags: Columnas de opinión propias en LA NACION y otros medios (2012 en adelante)

Ultima llamada: taller de crónica 2012

mayo 29th, 2012 · No Comments

Curso intensivo de periodismo narrativo, con el objetivo de trabajar un texto desde su idea original hasta la corrección definitiva y el punto final.

Por Maximiliano Tomas

Del 14 de marzo al 11 de julio de 2012, los miércoles de 19 a 21 horas (vacantes limitadas).

Más información, acá.

Tags: Sobre periodismo (crónicas y textos ajenos sobre el oficio de cronista)

Grobocopatel x Graciela Mochkofsky

mayo 29th, 2012 · No Comments

“La de millonario austero era, a todas luces, una imagen que Grobocopatel quiere transmitir. Es un hombre grande y rubicundo, un metro noventa de piel rojiza, un hijo natural de la pampa gringa. Es carismático, campechano, directo; sabe cómo hacer sentir cómodos a los demás, cómo prestar atención a cada palabra. Es una de esas personas inteligentes que hacen muchas cosas bien, o están convencidas de que hacen bien muchas cosas: es empresario, fotógrafo, cantante de folclore y de música lírica, grabó discos.”

El texto completo, acá.

Tags: Sobre periodismo (crónicas y textos ajenos sobre el oficio de cronista)

Simon Reynolds x Fabián Casas

mayo 28th, 2012 · No Comments

“Hace poco se empezó a decir que la verdadera gran novela americana no la escribían los novelistas contemporáneos, sino los guionistas de las series como Lost, Mad Men y tantas otras. Parecía haber ahí más intensidad y potencia narrativa que en Jonathan Franzen o Jennifer Egan. Y puede ser. De hecho, en los dos libros de Simon Reynolds, Después del rock y Retromanía (Caja negra) y en el genial El basurero de la historia de Greil Marcus (Paidós) uno encuentra más ideas inquietantes que en los libros de críticos culturales hechos y derechos.”

El texto completo, acá.

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

What a wonderful world

mayo 28th, 2012 · 6 Comments

1 response so far ↓

  • 1Victoria // may 28, 2012 at 0:03 am

    a ver, escribo porque veo que pocos te comentan. y asumo que tu ego, grande grande, los debe necesitar. aunque no sean de tu agrado.  posta, que si tuvieras muchos comentarios, no habría sentido el estímulo. llamálo un bien social, hacia vos, mi comentario. y es éste: no cuelgues mas fotos de chicas desnudas en tu blog, te reducen, me reducen y no me dan ganas de leerte. te vuelven mucho menos – pero mucho mucho menos- “interesante”. ése es mi comentario. pronto,  falei.

Tags: Discusiones y polémicas

Messi Ramone

mayo 27th, 2012 · 1 Comment

Una foto bien freak: Lio y Marky Ramone: dos potencias se saludan.

¡Visca Visca Hey!

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Hotel Los Desbocados

mayo 27th, 2012 · No Comments

El nuevo video oficial de El Atolón de Funafuti.

Tags: Música y alrededores

Daniel Guebel x Juan José Becerra

mayo 27th, 2012 · No Comments

“Daniel Guebel es un escritor único, voraz e inestable, que nos hace pensar en su carácter artístico como en una secuencia de catástrofes naturales, inclinadas a los descontroles y a la persistencia que las renueva hoy aquí, mañana allá.”

El texto completo, acá.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Una entrevista con Simon Reynolds

mayo 26th, 2012 · No Comments

-¿En qué momentos de la historia del rock y el pop la música no miró hacia el pasado?

-En los años 60, por supuesto. Se tenía un nuevo sentido del rock como arte a través de los Beatles, Dylan, los Stones, de una forma que evolucionaba e innovaba con plena conciencia de sí. Surgió la nueva idea de que los artistas tenían que desarrollarse, cambiar y seguir avanzando, algo que impusieron los Beatles. El rock también absorbía influencias de todas partes: desde la música concreta y la composición electrónica –de gente como Stockhausen–, hasta las nuevas direcciones del  jazz, o cosas como el raga indio, la música africana. Algunas de las ideas incorporadas pertenecían al pasado, a la música clásica o la instrumentación medieval, como el clavicordio, al folk  y al country , o al music hall inglés, pero no había nostalgia. Todo pasaba por hacer la música popular actual lo más exótica y lejana posible. Por otra parte, el rock estaba relacionado con todas las corrientes sociales, políticas y culturales contemporáneas que eran progresistas y radicales. Se trataba de una era en que la sensibilidad general y el espíritu del momento se caracterizaban por la obsesión por el cambio, por lo nuevo, por la ruptura con la tradición en todos los frentes. Otro período que tuvo un tipo similar de sentimiento de energía progresista fue el postpunk  de fines de los años 70 y principios de los 80, como escribí en mi libro Rip It Up and Start Again . El punk había dado a los músicos la convicción de que la música tenía un nuevo poder de cambiar el mundo, de elevar el nivel de conciencia o de desafiar la autoridad, por lo que se sentía la responsabilidad de avanzar sobre eso que había iniciado el punk y de seguir radicalizando la música. La innovación y el constante cambio eran las palabras clave de esa época. Era un período más negro, más nervioso y menos seguro que los años 60, pero eso no llevó a la gente a caer en la nostalgia ni a rehuir los desafíos. Por último, pienso que los 90 fueron un gran período en el que no se miró hacia atrás, con una cultura rave y diversas formas de música electrónica bailable (y no bailable), tecno y house.

El texto completo, acá.

Tags: Música y alrededores

Oíd mortales

mayo 25th, 2012 · 1 Comment

Ni los mapas, ni los nombres, ni el barrio – mirá lo que te digo – significan nada. Ni las calles con nombres de batallas donde no solo hay restos sino también más batallas. O en todo caso, que nombre ponerle a ese país que es tan ancho y largo como un paso, que es apenas un cono de luz y silencio que se mueve, siempre se mueve, esquivándole siempre al adelante. La mano como frontera, el cuello como ley, el esqueleto como defensa. La cabeza llena, desbordada, que duele de tantos ideales, promesas y demás mentiras. Los ríos de sangre y el corazón que empuja sin entender ni preguntar y las piernas como único y válido fundamento. El futuro inalcanzable en las líneas de la piel, los ojos tapados por el pelo. Las ganas de comer, cagar y coger. Estrellarse en una esquina, caerse en la vereda. Afeitado el pecho, el pubis, las axilas, esperando ser conquistados, las marcas del fuego, las sogas, los anzuelos.

Estamos dispuestos a que nos claven, profundo, un mástil para cualquier bandera. Un mapa nuevo dibujado con carbón en la planta de los pies. Elevado el simulacro plástico del llanto, apagados los gritos revolucionarios, enterrados los héroes, plantadas las cruces al costado de la ruta, comida la mierda para no tirarla. Caídos los muros de los cementerios y sus joyas baratas de bronce, de flores, de cenizas. Mutiladas las voces y borradas las palabras útiles que se repiten en los cantos. Se pintan las rejas, se las hace más altas, se envuelven los árboles con alambres de púa. Se idolatra, se sirve y nos arrodillamos. Se reza, se entrega, se sacrifica, se tiene fe, se nos muere la mirada. Se renuncia, se celebran las caídas, se humedece la pólvora, se provocan los aplausos. Se cierran los libros y apenas sugerida la pregunta de para qué tanto honor y gloria, de qué nos sirve tanta independencia.

Perro que ladra

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

Mendilaharzu y Jakob x Alberto Fuguet

mayo 25th, 2012 · No Comments

Hay que tener agallas y, digamos, genitales para titular una obra Los talentos. Hay que tener, digamos, talento. Porque si no todo sale mal y te juega en tu contra. Más aún si es una obra de teatro (esto es un prejuicio gratuito, claro). Aunque fuentes confiables, currículum pasados y el boca a boca de gente que odia/teme/sufre con el teatro aseguran que esto es otra cosa. Otra cosa absolutamente. Es, me dicen, teatro duro e inteligente y vivo, que supera emociones contradictorias, ideal para aquellos que van al teatro y terminan entre durmiendo, aburridos o no entendiendo nada. Aquí se entiende, se vive, el público se potencia. Les creo. Los talentos es la obra joven (en todo los sentidos de la palabra) que ha cautivado y renovado y remecido la nueva escena teatral bonaerense, lo que es bastante porque, off Corrientes, lo que se está haciendo en las tablas porteñas es lo que uno pensaría que debería ocurrir en todas partes: que el talento teatral (actoral, de texto, de dirección) esté a su vez conectado (que converse) con el nuevo cine independiente. ¿Alguien recuerda Elia Kazan o Lee Strasberg?

Mientras acá el teatro pareciera la expiación de gente que gana mucho y hace poco en televisión, en Buenos Aires el teatro es otra manera de explorar historias, afinar el talento y armar equipos. Los talentos es la historia de dos amigos, hipsters postadolescentes que se visten como viejos de películas inglesas de los 60, que se han armado un mundo cerrado en su departamento, donde lo que importa es la trivia intelectual, recitar versos inventados y despreciar la falta de talento “del resto”. En rigor, lo que hacen es armar un carrete poser los sábados porque no tienen donde ir. Este tipo de ser existe y deambula (o se esconde) en Santiago, también, y tiende a frecuentar el Gam, lugar donde se exhibirá la obra este fin de semana y ya es el panorama imperdible.

Lo que al parecer hace que la obra deje de ser un ejercicio teatral (teatro para los fans del teatro sesudo) es que la calle ingresa rauda (en el rol de una chica con mucha calle y que quizás no ve teatro), lo que transforma la obra (donde los actores -dicen- deben hablar y hablar y actuar usando la palabra, como en los viejos tiempos) en algo que toma lo mejor de las tablas con lo mejor del cine. Esto no sería tan raro pensando en que los directores y dramaturgos son Agustín Mendilaharzu y Walter Jakob, dos actores notables que han participado y son parte de la troupe de El Pampero Cine, la productora de cine alternativa y garaje porteña, que ha producido cintas tan claves y alucinantes como Historias extraordinarias y El estudiante. Jakob, por su parte, fue el que se robó la película en la extraordinaria Los paranoicos. Los talentos es -me dicen fuentes bien informadas- el tipo de obra que debería tocar muchas cintas y novelas que desean explicar nuestros días más que inventar un presente metafórico: escritores en ciernes, amistades basadas en competencia y soledad, el terror de crecer, la falta de un manual para saber cómo madurar sin equivocarse, el pánico que se traduce en desprecio por el mundo exterior. Obra generacional, al parecer, pero más que nada obra donde no sólo vas a pensar: vas a sentir, a reflejar, a recordar, a tratar de olvidar cuando eras más joven.

(Publicado en la revista chilena Qué pasa).

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

Un servicio a la comunidad lectora…

mayo 25th, 2012 · 1 Comment

… porteña: las editoriales Planeta y Alfaguara, entre otras, han vaciado parte de sus depósitos con interesante material en las mesas de liquidación de la librería “Dickens” de Corrientes 1375 (entre Uruguay y Talcahuano).

Allí, en precios que van de los 9,90 pesos hasta los 24,90 (¿dónde está la crisis?) pueden encontrar los siguientes títulos:

-Vudú urbano (relatos de Edgardo Cozarinsky) y muchos otros libros del mismo autor.

-Hoy temprano (los cuentos de Pedro Mairal).

-Entre hombres (novela de Germán Maggiori).

-El diluvio (novela de J.M. Le Clézio)

-Seis (novela de Jim Crace)

Y una maravilla inconseguible, una selección de cuentos de la escritora Kate Chopin, prácticamente inédita en castellano, a menos de 10 pesos: Un asunto indecoroso.

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

El periodismo escrito y un desafío: encontrarle lugar a la crónica

mayo 24th, 2012 · 2 Comments

Por Maximiliano Tomas

El quién. Todos se preguntan por el quién, y todos opinan sobre el quién. Desde hace un tiempo, si se habla de periodismo, surge la compulsión por el mismo pronombre interrogativo: quién. ¿Quién dice, quién informa, quién enuncia? ¿El periodismo oficialista, el periodismo militante, el periodismo rentado, el periodismo corporativo, el periodismo antioficialista, el periodismo destituyente? Mientras tanto pocos se interrogan por el cómo, que es lo que debiera ocupar a los periodistas. Porque como si en la sencillez se cifrara alguna extraña clave del éxito, el periodismo escrito simplificó (en un movimiento que excede a la Argentina, y se comprueba en buena parte del mundo) su discurso hasta la exasperación, llegando a utilizar hoy una porción ínfima de las herramientas narrativas y del lenguaje disponibles. Así se contruyó, al decir de Martín Caparrós, la paradójica figura del lector que no lee. Y muchos medios borraron de sus páginas buena parte de los reportajes, grandes entrevistas, relatos de viaje e investigaciones, creando un panorama saturado de textos cada vez más cortos, más simples, menos desafiantes. La pregunta es entonces, de nuevo, el cómo: ¿cómo volver a hacer periodismo escrito de excelencia?

Un buen grupo de periodistas viene proponiendo desde hace algunos años una solución que, en verdad, significa un regreso a las fuentes. Formarse en escuelas, talleres, seminarios, pero sobre todo en la lectura y el trabajo de campo, volver a salir a la calle, al encuentro de los personajes, para crear textos largos y complejos que no sólo informen sino que se preocupen por hacerlo de la manera más atractiva. Esa vía tiene un nombre, o varios (crónica periodística, periodismo literario, periodismo narrativo), pero todos se refieren a lo mismo: narrar los hechos de la realidad con las herramientas de la literatura. Nada que no vengan haciendo desde hace décadas autores de todas las latitudes, de José Martí a Domingo Faustino Sarmiento, de Roberto Arlt a John Hersey, de Gay Talese a Truman Capote, de Rodolfo Walsh a Tomás Eloy Martínez, de Martín Caparrós a Leila Guerriero. Poner el cómo por encima del qué. El misterio, señalado por Guerriero, es que al mismo tiempo en que una nueva generación de cronistas alcanzaba su punto de mayor desarrollo, los lugares para publicar esos trabajos eran casi inhallables. Apenas un puñado de revistas en América Latina (El Malpensante, Etiqueta Negra, Gatopardo) y ninguna en la Argentina, luego de la experiencia frustrada de Latido y salvo algunas crónicas esporádicas aparecidas en las páginas de Rolling Stone.

Los cronistas (en la Argentina destacan, además de los mencionados, Cristian Alarcón, Josefina Licitra, Alejandro Seselovsky, Daniel Riera y Emilio Fernández Cicco, entre muchos otros), que se vieron frente a la imposibilidad de publicar sus textos en medios masivos, fueron tentados por la industria editorial, dando como resultado una serie de libros notables. Los editores de Random House, Tusquets, Alfaguara, Norma, Eterna Cadencia y Libros del Náufrago, incluso, crearon colecciones específicas para recoger este tipo de trabajos. Es que la crónica, ese ornitorrinco de la prosa al decir de Juan Villoro, ese género bifronte, cumple con los requisitos de la fórmula que demandan los sellos editoriales: tiene el atractivo de la urgencia de los hechos cotidianos, y está tocado por el prestigio de la creación literaria.

Tímidamente, muy de a poco, las cosas parecen ir cambiando, al menos en la Argentina. Jorge Fernández Díaz comenzó a publicar piezas de este estilo en La Nación en 2009, con la serie Historias con nombre y apellido. Daniel Ulanovsky Sack, que editara Latido entre 1999 y 2002, es ahora el responsable de la sección Mundos íntimos que el diario Clarín presenta los sábados: “Es indispensable que el periodismo dé cuenta de los diferentes mundos que se superponen en nuestra vida cotidiana y hacerlo no sólo desde una perspectiva global sino dando lugar a las voces particulares. Para eso Clarín pensó esta sección, para dar lugar a un periodismo narrativo en primera persona en el que el autor haya experimentado la situación que comparte con el público y lo haga desde una mirada personal. Los lectores lo agradecen porque textos tan viscerales les generan ecos en su propia historia”.

Y el periodista Cristian Alarcón, autor de los libros Cuando me muera quiero que me toquen cumbia y Si me querés, quereme transa, acaba de lanzar la primera revista de crónicas online de la Argentina, Anfibia, con el apoyo de la Universidad de San Martín y de la Fundación Nuevo Periodismo Iberoamericano (FNPI), que dirige Gabriel García Márquez. El número trae un texto sobre Corea firmado por Juan Villoro, un perfil del juez de la Corte Suprema Eugenio Zaffaroni de Federico Bianchini, y otras crónicas sobre temas tan diversos como la actualidad de Venezuela, los hackers y activistas digitales de Anonymous, la feria de La Salada y el cabaret Cocodrilo.

“Nuestra profesión recuerda el trabajo del panadero”, escribió en La guerra del fútbol el cronista polaco Ryszard Kapuscinski: “Sus bollos conservan el sabor mientras están calientes y recién hechos; a lo dos días, se vuelven duros como una piedra; y a la semana, cuando se cubren de moho, ya no sirven sino para ser arrojados a la basura”. Si a lo efímero y perecedero de la información en el mundo actual le sumamos la demanda de los nuevos lectores (ya no meros consumidores, sino contribuyentes con voz y reclamos específicos), los medios impresos deberán enfrentarse de ahora en más a una reconversión permanente. En eso están muchos. Las estrategias demandarán creatividad y versatilidad. Cruzar territorios, incorporar nuevos lenguajes, hibridar las plataformas de enunciación. Pero con respecto a la esfera textual, si la simplificación del discurso informativo demostró no ser del todo eficiente, no sería una mala idea volver a apostar unas fichas a la crónica: crear para el género (que ofrece a la vez información, mirada, reflexión y opinión) más y mejores espacios propios.

(Publicado en lanacion.com)

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Disparen contra Fuentes

mayo 24th, 2012 · No Comments

“¿Se murió Carlos Fuentes? ¡Un hijo de puta ambicioso menos! Eso nadie lo dijo, todos alabaron al mexicano y mencionaron La muerte de Artemio Cruz, pero, ¿quién carajo leyó La muerte de Artemio Cruz?, ¿por qué mierda alguien querría hacer algo tan alejado del placer?, ¿cómo será tener ganas de leer La muerte de Artemio Cruz? Muy similar a querer que te penetren por el culo con una verga de 70 centímetros de largo por… 3 de ancho. Porque eso es lo que sentí mientras leía La muerte de Artemio Cruz, hace ya 6 años, una especie de alfiler destrozando mi zona rectal con esos monólogos interiores que se les pegaron a los escritores del boom boom asesino por imitar a Faulkner con 40 años de atraso. ¡Sabato era mejor que Carlos Fuentes! ¡Volvé a morirte Sabato, te perdonamos! Carlos Fuentes existe para poder hablar de literatura mexicana y mencionar a alguien más que Rulfo. La idea que sobrevuela una novela como La muerte… es: “leer debe ser un sacrificio, leer debe ser admirar a un escritor como un Tótem sagrado, etc”. O algo así. Al carajo con esa idea, yo quiero leer a Salinger, a Borges, a Jorge Asís, a Levrero, a Nabokov, a Roland Barthes, a Robert Walser, a Roberto Bolaño, a Vargas Llosa. Tipos que no necesitan hacer pelotudeces sofisticadas para ser considerados genios del lenguaje. Tipos que escriben como si estuvieran respirando. Como una necesidad fisiológica espontánea y maravillosa. Igual: gran escritor Carlos Fuentes, capaz de decir cosas esenciales como “La novela vive porque es irreemplazable”.

El texto completo, acá.

Tags: Discusiones y polémicas

El rey de la muerte: Charles Taylor x Jon Lee Anderson

mayo 23rd, 2012 · No Comments

“No es ninguna novedad decir que los dictadores son malvados, pero siempre será un desafío entender el origen y el método de su maldad. El presidente de Liberia había asesinado a más de medio millón de inocentes. La explicación es tan simple que hasta podría parecer la de una madre a su niño: Charles Taylor mataba porque quería más riqueza, más poder y, al parecer, mataba también porque le daba la gana”.

El texto completo, acá.

Tags: Sobre periodismo (crónicas y textos ajenos sobre el oficio de cronista)

Todos los Peps, el Pep

mayo 22nd, 2012 · No Comments

“De manera que Michels devino metonimia en Johan Cruyff, quien reinó en el Barsa como DT y como jugador (en el Barsa lo dirigió Michels) y quien empezó a trabajar desde las inferiores las técnicas de juego a las que le sacaría jugo Pep Guardiola. Gracias a la influencia de Cruyff y Michels, Guardiola no es un DT, es un curador de arte.”

Fabián Casas, Mariano del Mazo, Martín Pérez y Angel Berlanga escriben sobre Josep Guardiola.

PD: Y esta es la nueva camiseta del F.C. Barcelona, para la temporada 2012-2013.

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

Jonathan Franzen x Cabezón Cámara

mayo 21st, 2012 · No Comments

-¿Y cómo empezó tu relación con la literatura?

-Mi padre me leía cada noche, libros básicos que los chicos americanos solían leer: Tom Sawyer, La Isla del tesoro, Los viajes de Gulliver, y rápidamente me empezó a gustar leer. Mis padres eran bastante mayores y estaban ocupados, tenía amigos, pero solo podía verlos a la tarde, así que simplemente leía, constantemente. Libros de divulgación científica, ciencia ficción, de todo. Aunque no creo haber tenido una buena educación en la escuela pública. Recién en la universidad empecé a entender algo. La mía no era una familia de lectores y mucho menos de escritores. Creían en el valor de la lectura como elemento de formación y nada más. Mi madre incluso pensaba que la ficción era deshonesta, que inventaba mentiras. Ellos no alentaron en absoluto mi carrera de escritor, pensaban que no era práctico, querían que fuera médico o ingeniero, que tuviera alguna profesión útil.

La entrevista completa, acá.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)

Masoca

mayo 19th, 2012 · No Comments

La tristeza es un placer solitario. Aunque a veces, es cierto, la tragedia nos abraza a dos o tres en el mismo lugar y momento, de uno y de nadie más sigue siendo el goce del sufrimiento. Una leve corriente subterránea que viaja por encima de la velocidad permitida, que dobla imprudente en las curvas ignorando los avisos pero sin abandonar nunca los límites de nuestro cuerpo. Intenta, alguna que otra vez, ser cálido y de sucia transparencia como el whisky hecho a la medida de nuestra garganta (1). Junta presión y parece desbordarse, por los tardes, en forma de palabras ante la curva promesa de un oído dispuesto. Pero es solo un vacío ruidoso, el resto una desesperación tan banal como inútil.

Un látigo amable azota la piel desde adentro, la adormece, la hace agonizar y sangrar de manera silenciosa. Hay calor también. Y temblores. La propia carne se siente relleno de empanadas, comida perfecta, a punto, que nadie disfrutará jamás en ningún banquete. Todo se derrite, sin esfuerzo, se mueve, se transforma y decanta en el hígado, en el lento crecimiento de las uñas, en las ojeras y la cabeza despeinada.

Como no preferirla ante la felicidad, que siempre es asquerosamente tibia, proporcionada y oportuna. Es mejor gritar y revolcarse, tener los brazos cansados, la mirada rota,  eyacular una y otra vez pensando en huesos quebrados, en vasos rotos, en miserias públicas, en vos, en mí, en lo que no somos, en los lugares donde nunca estuvimos, en la vida que no tenemos, en la pequeña muerte que no llega.

Perro que ladra

1. Via Silvia Angiola

Tags: El Recomendador, por El Perro (actualiza los viernes)

Jorge Lanata x Esteban Schmidt

mayo 18th, 2012 · 2 Comments

“Si el periodismo está hecho de urgencia, irresponsabilidad y pálpito, Lanata lo vuelve disciplina olímpica. A los pocos minutos de emisión, concluye que el vicepresidente sencillamente “es un boludo”, como si hablara solo en el mingitorio de una YPF. Un plato, la verdad. Pero pasa, pasa: a menor autoestima de una audiencia, mayor es el éxito del bufón. Prueben con amigos idiotas, mírenlos reír.”

Una crítica al programa Periodismo para todos, por Esteban Schmidt.

Tags: Sobre periodismo (crónicas y textos ajenos sobre el oficio de cronista)

Salió una nueva revista de crónicas: Anfibia

mayo 18th, 2012 · No Comments

Felicitamos al amigo Cristian Alarcón y a su equipo de trabajo por la nueva publicación (que se edita online) y cuyo primer número trae textos de Juan Villoro, Federico Bianchini, Gloria Ziegler y unos cuantos más. Salud por la aparición de un nuevo espacio donde leer y publicar crónicas: era tan pero tan necesario.

La revista y los textos, acá.

Tags: Sobre periodismo (crónicas y textos ajenos sobre el oficio de cronista)

Buenos Aires en la mirada de los otros

mayo 17th, 2012 · No Comments

Por Maximiliano Tomas

A todos nos ha tocado recibir a un amigo que viene por primera vez a la Argentina y convertirnos  en guías de turismo de nuestra propia ciudad. Los porteños amamos y odiamos a Buenos Aires casi con la misma intensidad (aunque tenemos una regla de oro: hablar mal de ella sólo cuando estamos en ella, y defenderla a muerte si estamos fuera ), así que dependiendo de nuestra ubicación y nuestro humor, podrá ser tanto la ciudad de las librerías, los cafés, el fútbol, el tango, las mujeres y los asados como la del ruido, la contaminación visual, la violencia verbal, la suciedad, los cortes de calle y el caos cotidiano.

Llega entonces un amigo italiano, y el recorrido empieza por el centro, sigue por San Telmo y Puerto Madero, y más tarde avanza por el bajo, atraviesa Recoleta y termina en Palermo (un trazado que de alguna manera acompaña el curso del Río de la Plata, al cual, como no dejan de notar los turistas, la ciudad le da la espalda). Pasa la calle Corrientes, el mercado de San Telmo, el Museo Nacional de Bellas Artes, donde no hay que dejar de ver la muestra Claridad: la vanguardia en lucha (1920-1940) , el Malba (las crudas fotos de Larry Clark son lo más destacado de la exhibición Bye Bye American Pie ), el cementerio de la Recoleta, los bares y negocios de Palermo.

Y todo el tiempo, por alguna razón, no dejo de sentir que estoy siguiendo los pasos de otro, recorriendo un mapa ajeno. Que esos espacios no me interpelan. Una vez alguien me dijo que las ciudades son construcciones personales, que es uno quien las diseña: que nuestro lugar es aquel donde están las personas que necesitamos o queremos, donde vivimos las experiencias que nos constituyen. Espacios mutables (hoy una ciudad, mañana otra) pero también fragmentarios, ligados a recuerdos como en una memoria fetichista: la mesa de un bar, un banco de plaza, la puerta de un colegio, una esquina perdida en cualquier rincón del mundo. Pero esa educación sentimental es tan propia como intransferible. ¿Qué Buenos Aires mostrarle a nuestros amigos extranjeros, entonces, más allá de la personal y la de las guías turísticas?

Una alternativa es tratar de entender qué ven en Buenos Aires los que no viven en ella y, a través de ellos, redescubrirla. Entre el 26 de marzo y el 2 de abril pasado estuvieron aquí, invitados por el Ministerio de Cultura porteño, nueve escritores hispanoamericanos: Alejandro Zambra (Chile), Yuri Herrera (México), Elvira Navarro (España), Wilmer Urrelo Zárate (Bolivia), Natalia Mardero (Uruguay), Gabriela Alemán (Ecuador), Carlos Yushimito (Perú), Eunice Shade (Nicaragua) y Antonio García Angel (Colombia). Vinieron para participar de encuentros sobre literatura, sociedad y política junto a escritores argentinos como Juan Terranova, Oliverio Coelho y Matías Capelli, pero también para recorrer Buenos Aires con el fin de escribir un texto de no ficción, que será publicado en la antología La Ciudad contada . Los textos que entregaron construyen una trama urbana reconocible y a la vez sorprendente, poblada de fantasmas, edificios, leyendas, recuerdos, anécdotas y fantasías. El extrañamiento de mirar a Buenos Aires a través de otro funciona, y los lugares (la calle Florida, el Zoológico, la avenida Corrientes, la Plaza San Martín), los personajes (los taxistas, los kiosqueros, los paseadores de perros) y las costumbres (el humor rioplatense, la dieta porteña) cobran otra dimensión al ser narrados desde la distancia, con otra afectividad. Zambra, recordando la correspondencia que mantuvo durante años con una chica porteña, llega así a la conclusión de que Buenos Aires es, finalmente, como todas las ciudades del mundo: “Pero un poco más hermosa, y bastante más fea”.

La ciudad que nos devuelven estas miradas es la que conocemos pero a la vez también otra, menos  evidente y más compleja. Buenos Aires surge en ellas, sobre todo, como un espacio en tensión: la rica y la pobre, la barrial y la cosmopolita, la culta y la bruta, la nostálgica y la deseosa de futuro. Una ciudad latinoamericana que pareciera estar de moda (así como desde hace años lo está Berlín en Europa), y que lucha y al mismo tiempo se deja seducir por el impulso de la gentrificación. Ningún recorrido que pretenda abarcarla y excluya estas contradicciones (las mismas que fueron borradas por la especulación inmobiliaria y el turismo internacional y parecen haber embalsamado a lugares como Nueva York y París) nos dejará satisfechos, o podrá ser medianamente verdadero..

(Publicado en lanacion.com)

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Divina TV Führer: Fabián Casas en Pura Química

mayo 16th, 2012 · 1 Comment

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Peronismo, ficción y realidad

mayo 14th, 2012 · No Comments

Por Maximiliano Tomas

Uno termina de convencerse de que es indudablemente argentino cuando, del otro lado de las fronteras, escucha por primera vez esa pregunta para la cual, aun avisado y preparado, jamás encontrará una respuesta satisfactoria: ¿y usted, amigo mío, sería tan amable de explicarme por favor qué es eso del peronismo? Nada más atinado, luego del interrogante, que encarar un abrupto cambio de tema. ¿Cómo contarle a alguien que no haya nacido en la Argentina que no existe una doctrina peronista, ni una ideología peronista, ni tampoco una sola manera de encarnar el peronismo? ¿Cómo decirle que ni siquiera los tres gobiernos del propio Perón fueron homologables entre sí, que uno de sus más longevos dirigentes, Antonio Cafiero, supo confesar públicamente que “el peronismo da para todo”? ¿Cómo hacerle entender a un extranjero que las aproximaciones al misterio peronista hechas por las distintas corrientes historiográficas son quizá tan válidas y tan verdaderas como las imaginadas por cualquier escritor de ficción?

Ah, el peronismo y la intelectualidad. Oh, los escritores y el peronismo. Uno de esos temas tan incómodos: el peronismo como el movimiento político de mayor contenido mítico y simbólico, como una fuerza que atrae y repele con la misma intensidad. Sucede que, aun desde el rechazo (Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, contras por antonomasia), el peronismo ha sabido convocar la voluntad literaria como un poderoso imán, y la lista de autores que se han volcado a pensarlo, interpelarlo y ponerlo en crisis desde el terreno de la ficción, aún incompleta, es notablemente extensa: Rodolfo Walsh, David Viñas, Germán Rozenmacher, los hermanos Lamborghini (Leónidas y Osvaldo), Néstor Perlongher, Tomás Eloy Martínez, Ricardo Piglia, Osvaldo Soriano, Jorge Asís, Guillermo Saccomanno, Abelardo Castillo, Rodolfo Fogwill, Martín Caparrós, Carlos Gamerro, Carlos Godoy. En 2004, Daniel Guebel había sumado su nombre a esta lista, al publicar una efectiva sátira sobre la militancia peronista titulada La vida por Perón. El mismo Guebel acaba de aportar ahora (aunque, por supuesto, de manera transitoria) el último eslabón a esa larga cadena de obras que atraviesan al peronismo con las herramientas de la imaginación, con dos nouvelles, una obra de teatro breve y un relato reunidos bajo el nombre La carne de Evita.

En “La infección vanguardista” y “Monumentos”, los dos primeros textos del libro, Guebel piensa al peronismo como lo que también fue, un recipiente vacío o un molde dentro del cual volcar el contenido que se crea más conveniente: sueños, proyecciones, deseos y frustraciones. Guebel juega con la libre interpretación que se hizo durante décadas de los mensajes que el líder del movimiento enviaba desde su exilio en Madrid, y les da vida a las oscuras maquinaciones que por años se construyeron alrededor de la figura de Perón, el cadáver de Eva y la inefable dupla compuesta por Isabel Martínez y José López Rega. En “El libro negro”, relato que cierra el volumen, imagina el descenso a los infiernos del desenfreno sexual de una Eva insaciable, en el sendero nefando que ya transitara Perlongher en Evita vive. “Así como Perón volvió del exilio y enfrentó a la sinarquía internacional por amor a las masas argentinas, yo, la más fiel y humilde y fanática de sus seguidoras, yo, que no le llego ni a la suela de sus botines y que me daría por bien paga con sentir el peso de su pie aplastándome la nuca, debo atravesar todo límite por la causa del bien de la patria y de sus grasitas. Y para eso no alcanza con el beneficio espiritual de la limosna, hay que descomponerse de dolor como una madre en los dolores del parto”, declara la Eva de Guebel antes de abordar su limusina, recorrer las calles oscuras de Constitución al caer la tarde rescatando a las masas del frío, y entregarse en cuerpo y alma a su pueblo.

Pero es el texto central, la obra de teatro “La patria peronista”, el que como en un homenaje superador a la Eva Perón de Copi pone en escena la superchería que planea sobre las figuras históricas de Perón y Eva, y aprovecha para burlarse de los clichés en torno a la militancia juvenil, que hoy tantas almas bellas adoptan como si se trataran de verdades reveladas, sin siquiera pensar en la posibilidad de una autocrítica.

Volviendo a la pregunta de nuestro amigo extranjero, si alguna vez hubo una manera de definir sintéticamente al peronismo, después de las experiencias Carlos Menem-Eduardo Duhalde-Néstor Kirchner-Cristina Fernández, adscriptos en los papeles a un mismo signo político (y verdaderas máquinas de construir sentidos contradictorios), esa posibilidad ya no existe. Ni siquiera sirve de ayuda aquella célebre proposición de John William Cooke (“El peronismo es el hecho maldito del país burgués”), que en los tiempos que corren parece tan verdadera como su reverso (“El peronismo como hecho burgués del país maldito”). Más certera y actual resuena la síntesis a la que Guebel llega en la página 102 de su nuevo libro: “Además de una religión y una estética, el peronismo es nuestro cuento oriental. Y los buenos cuentos duran largo tiempo”. La realidad, al menos, parece estar dándole la razón.

(Publicado en el diario La Nación).

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La Secta

mayo 11th, 2012 · No Comments

Necesitamos descansar. Ideal sería un viaje en micro, de diez o doce horas, las necesarias para irnos lejos pero por acá nomás. Nos reciben con abrazos, nos ayudan con el equipaje. El paisaje nos deslumbra, un poco, con su pasto verde, muy verde, con árboles altos y pero retorcidos (1), con montañas en el fondo. Nos muestran el lugar. La cocina con una mesa grande de madera. El patio. Un galpón en el fondo. Es ahí donde se realizan las ceremonias, nos aclaran y sonríen. Los dormitorios poblados de camas de una plaza, de ventanas chicas y paredes blancas con algunas manchas de humedad en las esquinas.

Estamos dispuestos a que agarren nuestro cerebro, lo ablanden, lo laven a mano, lo escurran y que con el agua se vaya todo este cansancio por querer ser independientes, únicos, egoístas y perdurables. Aceptamos que se disuelva el yo, vos y él en un nosotros. Que nos liberen de nuestras ropas ajustadas y nos vistan con túnicas blanco Ala. Que nos hagan formar un círculo, tomados de la mano y que nos hagan bailar al ritmo de un tambor. Mayores y en plena capacidad de nuestra facultades permitimos que abusen de nosotros, que con la excusa de la energía nos toquen donde pocos nos tocan, que nos desnuden y nos mezclen, que nos apoyen y nos manoseen. Queremos no pensar más. Aceptamos un líder feo, poco carismático, rebuscado en el uso de las palabras, lleno de historias con mensajes. Permitimos que nuestras creencias desaparezcan, que nos digan lo equivocados que estamos, que otro es el Camino, la Verdad y la Vida. Rechazamos amigos, parientes y conocidos por pocos iluminados. Cambiamos nuestros nombres, le decimos Madre a la Tierra, Padre al Viento y convencidos de lo inútil de su presencia entregamos la casa, el auto, el sueldo, el futuro, el perro.

Y seremos felices, unidos y dominados.

Perro que ladra

1. Gracias Maca

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La Feria del Libro: ese éxito masivo que incomoda tanto a los verdaderos lectores

mayo 10th, 2012 · 3 Comments

Por Maximiliano Tomas

Acaba de terminar una nueva edición de la Feria de Libro, y recibo un mail con el balance de la edición de este año y estos números: 45.000 metros cuadrados, 403 expositores, 1.347 sellos editoriales representados, 1.244 eventos culturales, 2.030 firmas de autores, 520.000 visitantes únicos en la web, 50.000 seguidores de Facebook, 9.400 seguidores de Twitter, 1.455 delegaciones de colegios, 33 países y comunidades participantes, 22 provincias presentes. Además, ya salen notas que aseguran que este año se volvió a batir el récord de asistencia de público, a pesar del precio de la entrada, que iba de los 20 a los 26 pesos. Un fenómeno difícil de explicar el de la Feria, salvo para las editoriales, que logran vender una vez al año sin ningún intermediario (y así facturar un cincuenta por ciento más de lo habitual). Por lo demás, las librerías deben alquilar un stand carísimo para poder funcionar, los compradores abonan el mismo precio que podrían pagar en cualquier librería fuera del recinto, y los actos más concurridos son los de los conductores de televisión, los periodistas de investigación y chimentos, los actores, los músicos y los más destacados apellidos de esa heterogénea familia llamada autoayuda. El estacionamiento cuesta 18 pesos la hora y debe pagarse sólo en efectivo, los fines de semana hay que hacer colas de cinco cuadras para llegar a la entrada y, una vez dentro, todo se parece demasiado a cualquier shopping: un bombardeo de estímulos lumínicos y sonoros, propaganda privada y estatal en pugna por el espacio, stands que ofrecen suscripciones, folletería, cursos variados, bebidas alcohólicas, cuerpos que van y vienen con bolsas llenas de papeles y se empujan y se gritan y se golpean, carritos de bebés, muchos bebés llorando, vendedores enloquecidos, promotoras malhumoradas y algún que otro ladrón de libros. Y finalmente, también, una casta que ha sabido llamar la atención este año más que en otros: políticos en funciones, políticos que debaten, políticos que se pelean y hasta presentan libros. Y a pesar de todo esto, la gente parece enloquecer (y los medios se hacen eco de esa locura, llamándola “la fiesta de la cultura”, y le dedican más y más páginas cada día, páginas que le roban a la literatura y las artes a lo largo de todo el resto del año) y acude en masa a La Rural durante esos quince días, lugar que la mayoría de los escritores y editores y críticos literarios que conozco se cuidan de pisar.

Así y todo, la Feria es hoy un lugar mejor, más atractivo que hace algunos años, y mucho se debe a la influencia y los cambios puestos en marcha por su nueva directora ejecutiva, la periodista, editora y traductora Gabriela Adamo. Ella fue quien introdujo nuevas actividades, creó secciones y premios, y anunció que a partir del año próximo se convocará especialmente la presencia de diversas ciudades del mundo (la primera será Amsterdam) y se llevará a cabo, como lo hace la Universidad Diego Portales en Chile, una cátedra dedicada al escritor Roberto Bolaño. En una entrevista reciente, Adamo declaró: “La pregunta de rigor de todos los periodistas es acerca de la cantidad de visitantes. Para mí, esa no es la medida del éxito. Lo ideal sería saber cuántas de las personas que vinieron se fueron con ganas de leer”. Pero también marcó los límites a los que se enfrenta: “Este es un evento masivo y tiene la fuerza para atraer a un montón de gente que de otra manera no entraría a una librería, que no tiene una biblioteca en su casa. Yo no quiero perder a esa gente. El gran desafío es lo masivo frente a la calidad literaria. Creo que nos debemos un gran debate en la Argentina sobre el divorcio entre estos mundos, el desprecio mutuo de los públicos. No pretendo que todo el mundo esté encantado de conocerse, pero creo que los críticos se fueron alejando mucho. Hay que buscar la manera de acercarse para que no termine siendo Belén Francese quien recomiende libros al público de la Feria”.

En otro artículo interesante, Fernando Duelo Cavero, uno de los creadores de la Feria, contó cómo surgió la necesidad de un evento así: “Con mis colegas sosteníamos que a mucha gente le pasaba con las librerías lo mismo que con los bancos: no se atrevían a entrar. Les gustaban los libros, pero les daba vergüenza y no tenían contacto. Pensamos que con una exposición como ésta, abierta a todo el mundo y con publicidad, se alentaría la venta de libros (…) De a poco, se volvió una moda asistir a la Feria, sobre todo para la gente del interior del país. Muchos se convirtieron en lectores fieles al evento, que no visitaban demasiado las librerías por temor a demostrar su ignorancia. En la Feria, en cambio, pasaban más desapercibidos y se aliviaban de esa supuesta culpa que sentían”.

Quizá la distancia que haya que establecer de una buena vez es la que existe entre un lector (esa persona que no se concibe a sí misma sin leer todos los días, que tiene su circuito de librerías favoritas, que compra libros nuevos y usados todas las semanas en parques o por Internet, que lleva y trae libros cada vez que viaja al exterior) y un comprador de libros (que una o dos veces al año adquiere sus ejemplares para sí mismo o para regalar). Para los primeros, la Feria del Libro no suele tener ningún atractivo. Para los segundos, es una buena ocasión para cumplir con su cuota anual de cultura letrada (se dice que la Argentina es el país con mayor índice de lectura de América Latina, pero lo cierto es que más de la mitad de la población no lee siquiera un solo libro al año).

Adamo demuestra inteligencia y voluntad al declarar que le interesa el desafío de pensar estrategias para atraer a los verdaderos lectores a la Feria. Sólo queda esperar los resultados, pero algo es seguro: no será su responsabilidad si eso no sucede. Lo confirma, sin ir más lejos, los premios que la propia Feria estableció. Mientras el “Premio de la Crítica” al mejor libro publicado en 2011 fue para Balada, la última novela de Marcelo Cohen, el “Premio del Lector” se lo llevó una abogada porteña que firma como Gloria V. Casañas y es autora de una larga serie de novelas románticas. Con perdón de la tautología, tal vez la Feria del Libro deba seguir siendo lo que es: una feria de libros. Y haya que establecer nuevos lugares de encuentro entre escritores y los lectores, o esperar mucho más de los que ya existen, como el Festival de Literatura de Buenos Aires (Filba).

(Publicado en lanacion.com)

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Ya nadie va a leer tu diario íntimo

mayo 9th, 2012 · 3 Comments

Por Maximiliano Tomas

Las preguntas, tan viejas que huelen un poco a naftalina, comenzaron a resolverse (si no antes) allá por 1857 en Francia. ¿Quién narra en una novela? ¿Quién es el verdadero autor? ¿Quién habla a través de esa voz cuando el narrador utiliza la primera persona? ¿Y cuando la historia se cuenta en tercera, o en indirecta libre? ¿Se puede leer un libro haciendo abstracción de la biografía de su autor, de los datos que conocemos de él, de sus pensamientos y opiniones? ¿Cuánto habrá de autobiográfico en esa trama protagonizada por un evidente alter ego del escritor? Decíamos 1857, por poner una fecha, porque fue entonces cuando dos escritores, Charles Baudelaire y Gustave Flaubert, fueron acusados de ofensa a la moral pública y llevados a juicio por el contenido de sus libros Madame Bovary y Las flores del mal. A Flaubert le endilgaron haberle infundido a Emma Bovary ideas y conductas indecentes y reprobables, y al no poder demandar a un personaje de ficción, la Justicia francesa llevó al estrado a su autor. A Baudelaire le sucedió algo parecido. Flaubert fue absuelto, Baudelaire recibió una pena menor (todo el proceso está recogido en un libro reciente: El origen del narrador. Actas completas de los juicios a Flaubert y Baudelaire) y fue exculpado postmortem, en 1949. Pero esos procesos judiciales funcionaron comoun hito a partir del cual lo narrado (la ficción) y el narrador (el autor de esa ficción) fueron por fin separados, y a cada uno de ellos se le dio su propia entidad.

Durante el siglo XX aparecieron nuevos debates y teorías que llevaron las discusiones mucho más allá, pero ya nadie volvió a confundir una cosa y la otra. ¿O habría que decir hasta finales del siglo XX? Porque el surgimiento y desarrollo de los nuevos medios, las plataformas de publicación web y las redes sociales masificaron el uso de la palabra y lubricaron hasta un punto jamás visto las comunicaciones, y así volvieron a mezclar un poco las cosas. Desde entonces, cualquiera puede escribir, ser leído por decenas de miles gratuitamente, sin la necesidad de pasar por la instancia de publicar un libro. Ahora: ¿llevar un blog es lo mismo que escribir una novela? ¿Mis observaciones, mis opiniones, mis detalles íntimos revelados, pueden tener interés literario si mi vida no es, en sí, distinta a la de cualquiera? Así las cosas, en la primera década del siglo XXI comenzamos a escuchar hablar del giro autobiográfico y de la proliferación de la literatura del yo. ¿Pero hay, en todo esto, algo realmente nuevo?

Digámoslo de una vez: quien quiera escribir, que lo haga. En papel, en la computadora, en una nube de Internet. Y quien quiera llamarse a sí mismo escritor, allá él. Pero quien lo haga, al menos, debería saber que existe algo que se llama tradición, y que hay interrogantes y problemas que no pueden desconocerse. Que para escribir hace falta, antes, leer. Y dejar de lado toda ingenuidad (por ejemplo, la de creer que toda letra impresa es literatura). En el prólogo para la edición conmemorativa de los veinte años de la publicación de El mundo según Garp, John Irving escribe, cansado de que le pregunten cuánto hay de autobiográfico en su historia: “Todo el mundo conoce los dos interrogantes que se le plantean con más frecuencia a cualquier novelista: ¿de qué trata su libro?, ¿es autobiográfico? Estas preguntas y sus respuestas nunca han tenido para mí excesivo interés (si la novela es buena, tanto las preguntas como las respuestas son irrelevantes). Lo que quiero decir, por supuesto, es que resulta comprensible que un muchacho de doce años plantee tales preguntas, mientras que un adulto no tiene por qué formularlas. El adulto que lee una novela debe saber de qué se trata el libro, como también debe saber que el hecho de que una novela sea o no autobiográfica carece de importancia, a menos que el presunto adulto sea ingenuo en exceso o desconozca por completo los caminos de la ficción narrativa”.

Quien quiera escribir, entonces, que escriba (aunque hay maneras más divertidas y menos tortuosas de pasar el tiempo). Pero si me preguntan, creo que hasta ahora la llamada literatura del yo, el nuevo abuso de la identificación entre narrador y narración, de primeras personas tan casuales como livianas, nos han legado poco más que páginas sin interés: historias de varones obsesivos de clase media, un poco atontados por las drogas y la falta de experiencia sexual, muchachas neuróticas insatisfechas, adultos conflictuados por el fantasma de un padre ausente o de un hijo temprano, en fin, relatos de una medianía soporífera. Porque no, no todo lo que nos sucede es digno de ser contado, mostrado, publicado. Y sí, todo lo que uno escribe es, de alguna manera, autobiográfico. Sólo que, como dijo alguna vez Borges, “eso puede ser dicho ‘nací en tal año, en tal lugar’ o ‘había un rey que tenía tres hijos”.

(Publicado en la revista Quid).

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Una encuesta sobre premios literarios en la Argentina

mayo 8th, 2012 · 1 Comment

En el sitio de Bazaramericano, y preparada por Osvaldo Aguirre.

Acá el enlace. Hay que abrir el PDF para poder leerla.

Tags: Discusiones y polémicas

Groucho Marx x Harpo Marx

mayo 7th, 2012 · No Comments

Un perfil del gran Groucho Marx, hecho ni más ni menos que por uno de sus hermanos: Harpo.

El texto en la revista El Malpensante.

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

Stephen King y una carta para que los ricos (él mismo) paguen más impuestos

mayo 6th, 2012 · No Comments

“Qué problema, muchachos, porque yo no estoy harto de hablar del tema. Conozco a muchos ricos y cómo no, si yo soy uno de ellos. La mayoría se embadurnarían la pija con combustible, encenderían un fósforo y se pondrían a bailar y cantar “Disco Inferno” antes que pagar un centavo más en impuestos. Es cierto que muchos ricos dan algo de lo que ahorran en impuestos en caridad. Mi esposa y yo donamos más o menos cuatro millones de dólares al año a bibliotecas, departamentos de bomberos que necesitan equipamiento, escuelas y varias organizaciones relacionadas con el arte. Warren Buffet hace lo mismo; también Bill Gates, y Steven Spielberg y los hermanos Koch y lo hacía Steve Jobs, aunque no lo dijera. Todo esto está muy bien, pero no tiene demasiado alcance”.

El texto completo, acá.

Tags: Leído, visto y oído (en la web)

Pep-Sí

mayo 5th, 2012 · No Comments

Gracias por estos cuatro años inolvidables.

Tags: De todo un poco (literatura y misceláneas)