“Jueves. Preparando una clase, entré al programa de Literatura Argentina II, cátedra Saítta, de la carrera de Letras de la Universidad de Buenos Aires. Me llamó la atención ver la inclusión de narradores muy jóvenes en el cronograma de lecturas. Pero siempre atados a un escritor mayor y ya consagrado, como si hubiera una suerte de continuidad. De hecho, esta organización de las lecturas me resultó un tanto oprobiosa para esos jóvenes escritores. La asesina de Lady Di de Alejandro López se dicta unida a Manuel Puig, Hernán Ronsino se incluye después de Juan José Saer, el inefable Pablo Ramos ocupa el final de la unidad dedicada a Roberto Arlt. El factor “epígono” no puede ser subestimado en este entramado. Quizás la pronta canonización implique estos anudamientos. O tal vez se trate de formas de leer poco arriesgadas, adocenadas, nuevos lugares comunes de la historia literaria.”
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