Mientras hay quienes recién comienzan a explorar sus potencialidades –el número de nuevos usuarios no deja de crecer de a decenas de miles por semana–, a poco más de un lustro de su presentación en sociedad la blogósfera ya ha logrado mucho más de lo que cualquiera hubiera imaginado: desde las coberturas amateurs y clandestinas de las invasiones en Oriente Medio y los atentados terroristas post septiembre de 2001 (la etapa embrionaria, por decirlo así) a la atomización actual (¿la era contemporánea?), los blogs han terminado por permear el monopolio de la información que pretendían las grandes cadenas de medios. Más aún: si en un primer momento en estos espacios se reflexionaba a partir de la materia prima ofrecida por los medios de masas tradicionales, de a poco esa ecuación parece ir invirtiéndose, ya que no son pocos los programas radiales o televisivos que, en la actualidad, se nutren de información publicada antes en blogs.
Entonces: la pregunta dejó de ser, hace tiempo, qué son los blogs y para qué sirven. Lo que habría que tratar de ver hoy es cuáles son sus límites –si es que esos límites existen– y cuánto tardarán en erigirse como actores fundamentales de las agendas informativas. En este sentido, tal vez pueda arriesgarse que los blogs que mejor funcionan hasta ahora –es decir, que no sólo sobreviven a la energía inicial, sino que logran crear su red de lectores, hipervínculos y comentadores que les permiten establecer una media de visitas diarias razonable– son, por un lado, los de autor; y, por el otro, los que reducen su campo de acción a un tema específico (la tecnología, el diseño, la literatura, etc.).
Dentro de lo que se podrían denominar “blogs literarios”, la proliferación ha sido, sobre todo en los últimos tres años, notable. Existen los blogs de escritores –célebres o inéditos–, de editoriales comerciales, de sellos independientes, de periodistas culturales. Gran parte de los debates y lecturas más atractivas del campo literario local de los últimos tiempos (el enfrentamiento González-Tarcus en la Biblioteca Nacional, o el escándalo Di Nucci-Bolivia construcciones) han surgido o se han multiplicado a partir de blogs. ¿Existe algún vínculo entre la expansión de este tipo de espacios y la aparente pérdida de visibilidad de las publicaciones de literatura clásicas, tan influyentes en otras épocas? ¿Es correcto pensar si, como parece, los blogs han hecho suyo (debido a su bajo costo, a su dinamismo, a la posibilidad de la interacción de autores y lectores que convierte a los lectores, con sus comentarios, en coautores inmediatos) el terreno que en otras épocas ocupaban revistas como Sur, Contorno o El escarabajo de oro? ¿Vinieron los blogs a decretar la muerte de este tipo de órganos de difusión cultural? Algunas de estas cuestiones serán abordadas entre el 21 y el 28 de marzo en el MALBA, durante las jornadas “La literatura argentina desde las revistas literarias y el periodismo”. Tal vez se ofrezcan algunas respuestas a estos interrogantes el miércoles 28 a las 18, cuando en la mesa “Hipermedia. De los suplementos al blog” Mariana Enriquez, Guillermo Piro, Pedro Mairal y Gustavo Nielsen debatan sobre cómo intervienen las nuevas tecnologías en la elaboración del discurso literario.
(Publicado el domingo 4 de marzo de 2007 en el suplemento de Cultura de Perfil).
8 responses so far ↓
1 Fender // Mar. 4, 2007 at 4:34 pm
Si vamos a lo que pasa con los blogs y los escritores noveles, la relación es variada: están los que buscan ser descubiertos (quién no?), los que tienen cierta grafopatía previa (quién no?), los que buscan algún aliciente inmediato para encarar cosas más ambiciosas (quién no?), algunos que se exponen a las críticas bastante benévolas de otros noveles escritores (quién no?), en fin.
Lo cierto es que un blog tiene dos entradas (como todo lo que se ofrece al requerimiento público, pero exacerbado en este caso por el contacto continuo del autor y sus lectores).
Y es una cosa bastante simbiótica, porque uno no lee ni comenta lo que no le gusta, así que con el tiempo cada blog da como una sensación, aunque efímera, de pertenencia a un grupo con ciertas similitudes y allí podríamos decir que tenemos un proto “Sur” o un “Escarabajo de Oro” (salvando las distancias).
Personalmente, desde que tengo mis blogs, nunca dejé de escribir mis otras cosas “más serias”, simplemente suplí el cuaderno de apuntes por una cosa un poco más pulida y legible para los demás. Pero lo que ahí hay, no es más que esbozos y, por ahora, se salvan de la papelera.
2 Patricio // Mar. 4, 2007 at 6:50 pm
La interacción con los lectores es crucial. Cuando hicimos la semana homenaje de Cortázar, un visitante nos cedió una foto de la tumba en Montparnasse, algo impensado e imposible en el papel.
Con la expectativa de que las visitas crezcan con el tiempo, uno sabe que la tarea debe centrarse en reforzar ese diálogo.
Creo que los blogs que logren perdurar no serán aquellos que le quiten el lugar a otros (algo a´si como en un darwinismo digital), sino aquellos que logren “enredarse” no sólo con sus propios lectores, sino también con otros blogs y webs que compartan sus intereses.
3 Santiago L Entrago // Mar. 5, 2007 at 11:25 pm
Qué pasa con el conflicto gremial en Perfil?
4 Lord Henry // Mar. 6, 2007 at 11:01 am
Me gustó la nota. Pero creo que, salvo excepciones, la bogosfera argentina aún no terminó de despegarse de los medios tradicionales, sobre todo diarios y revistas. Me parece que en general los contenidos siguen demasiado atados aún a lo que publican los grandes medios gráficos.
Saludos
5 utyman // Mar. 7, 2007 at 8:46 am
pregunta (yo que no puedo ir): alguien puede llevar un ipod, o un reproductor de mp3 y grabar la charla y después subirla? No sé si es legal, en caso de que sea ilegal olvídate, y disculpas por la propuesta indecorosa. Saludos.
6 Edgardo // Mar. 8, 2007 at 12:42 pm
Hablando de blogs te dejo la direccion de la revista Hermano Cerdo, que es una gran revista mexico-argentina.
Revisala, vale la pena.
aca la direccion:
http://hermanocerdo.googlepages.com/
7 jazmín troiani // Mar. 12, 2007 at 8:42 am
me pregunto: ¿en realidad los blogs (en el caso de los periodísticos al menos) no contribuyen más a lo que Chomsky llama “el fascismo perfecto”, a la atomización de la información hasta un punto en que no es ni analizable ni verificable por exacerbación del número? ¿quién puede leer tantos blogs?: el número total es multimillonario, pero ¿cuántos leen cada blog periodístico?
en fin, el optimismo humano, o las ganas de cobrar conferencias… cada uno se gana la vida como puede, hablar es mejor que cavar zanjas.
8 Sandra-fb // Sep. 22, 2007 at 3:59 am
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